viernes, 19 de diciembre de 2014

La invocación de Espíritus: El Gran Tabú


Break on trough to the other side (Atraviesa hasta el otro lado)
We chased our pleasures here (perseguimos nuestros placeres aquí)
Dug our treasures there (enterramos nuestros tesoros allí) 
But can you still recall (pero aún puedes recordar)
The time we cried (el tiempo en el que lloramos)
Break on through (The Doors)

Todo el mundo, en algún momento de su vida ha realizado una invocación. Esta práctica abarca acciones tan simples como rezar, pues la finalidad de una oración es lograr que alguien ajeno a tu plano de existencia escuche tu petición.
De modo que no hay humano sobre la faz de la Tierra que no haya invocado en algún momento la ayuda de un ser superior, aunque sea de forma inconsciente.

Ahora bien, existen formas muy diferentes de atraer la presencia de un espíritu, un dios o ente. El tipo de espíritu también marca la diferencia entre unos rituales y otros. Y es aquí, por tanto, donde se produjeron desviaciones hacia terrenos más oscuros y tenebrosos…hacia lugares donde la mente de los hombres sucumbe a la locura, a los instintos más bajos y sí, también a la muerte.
Prácticas inmorales que, al margen de los rituales oficiales de las distintas religiones (desde los caldeos hasta los cristianos) han alcanzado en muchos lugares una extensión desconocida. Las nuevas tecnologías y el comercio a larga distancia, y el fin de las prohibiciones de libros o documentos sobre la materia, ha originado un aumento de las aproximaciones al lado más negativo de las invocaciones. Desde adolescentes cuya única aspiración es vivir una experiencia emocionante (ya sea utilizando la Ouija y objetos similares) a sectas satánicas con propósitos más perversos.
Pero esta clase de rituales no son, ni mucho menos, una inocente diversión. No solo hay que estar versado en muchas materias para realizar los rituales correctamente (como ser capaz de leer idiomas antiguos, como el griego clásico, el latín, o el egipcio antiguo; o conocer la cultura, los símbolos correctos y los materiales necesarios) sino que además se debe contar con una personalidad a prueba de balas para no dejarse llevar por el miedo o la tensión. Un carácter del que muy poca gente puede alardear.
Dicho esto, no es de extrañar que una cuadrilla de novatos y practicantes de religiones modernas (como la Wicca, o el neopaganismo en general) que pretenden emular la imagen de las antiguas religiones poniendo en práctica conocimientos que nada tienen que ver con las creencias originales, se hayan interesado por el tema. Basta con considerar una serie de acciones como propias de un reducido grupo de iniciados, para atraer a docenas de charlatanes,  de morbosos y de crédulos.
Sin embargo, no son ellos los más preocupantes en este sentido, que por general solo constituyen un peligro para sí mismos o para aquellos que depositan su confianza en sus servicios. No. Los más peligrosos son aquellos que, teniendo en cuenta los verdaderos rituales de la Goecia o Magia negra, solo viven para dañar al común de los mortales. Hacer enfermar a alguien, matarlo, vengarse por ofensas recibidas, o cumplir sus más oscuros deseos. Entre sus aficiones se encuentran los pactos satánicos, los maleficios y prácticas sanguinarias y condenables más propias de asesinos en serie que de brujos. Estas acciones están por debajo de la conocida como Magia Roja, aún más salvaje que la anterior y que precisa de la presencia física de una víctima propiciatoria.
Para aquellos que después de esto sigan interesados en profundizar en el asunto, hablaré de unas cuentas directrices generales que os ayudarán a tener una base clara sobre este tema tan controvertido.
Tomando como punto de partida las palabras del libro Las Enseñanzas Secretas de todos los tiempos, así como consideraciones personales, es preciso destacar lo siguiente:
Existen una serie de planos invisibles dentro de nuestro universo. Los superiores están habitados por ángeles y espíritus de buena voluntad. Los planos inferiores, por el contrario, ocultan a seres malignos y a demonios. A esta explicación añadiría los neutrales, que no se decantan hacia ninguno de los dos bandos. En la antigüedad eran considerados Daimones o dioses, y eran capaces de conceder peticiones a los humanos si eran bien invocados y; esto es importante, recompensados por sus servicios. En esta vida nadie regala duros a pesetas. Los daimones siempre exigen una retribución. En caso contrario, nadie está a salvo de las desgracias que estos puedan causarle.
Los espíritus benévolos suelen prestar ayuda sin muchos problemas siempre que se los invoque con un fin bueno o justo. Los malignos, por lo general, solo sirven para causar estragos.  Esto implica que, en base a ciertos pactos, uno puede dominar a un elemental durante un tiempo establecido. Finalizado ese plazo las tornas se invierten y el humano pasa a servir al elemental.
Los pasos para realizar una invocación correcta (de los que se habla en un libro titulado The Complete Book of Magic and Science) incluyen el dibujo de círculos protectores (imprescindibles), colocación de altares, y los tipos de invocación con su composición interna—oraciones que, para quien tenga curiosidad, suelen ser muy largas y complejas— Realizar todo esto de forma perfecta y sin cometer errores (ni si quiera en una sola palabra) es la única forma de llevar a término una invocación sin contratiempos. Y cometer errores es muy fácil.
Esta es la causa de innumerables posesiones espirituales que, en virtud de equivocaciones o de procedimientos erróneos, se han producido en determinadas ocasiones.
Esto nos lleva a tocar el tema de la Ouija, por ser algo que está muy de moda desde el siglo XIX y que no ha sido tratado con la seriedad que se merece. Es el caso más llamativo de un «juego» que en realidad no es ningún juego, y que, por su simplicidad, ha atraído a los participantes más jóvenes, indefensos e inexpertos: Los niños o los adolescentes. En este sentido el juego llamado Charlie Charlie Challenge, es muy similar, y aún más peligroso si cabe, debido a su simplicidad.
Regresando al tema de la Ouija, cabe destacar que, por tratarse de un alfabeto, otorga permiso explícito a aquellos entes que se encuentran en planos inferiores para decir lo que quieran y hacer lo que quieran. Solo contactan espíritus que desean algo, y no al revés como sucede en las invocaciones tradicionales. Por lo general no se colocan símbolos protectores ni se utilizan oraciones determinadas. Es una puerta hacia otro plano. Una puerta que en ocasiones puede ser utilizada por espíritus que no han cruzado al otro lado. Espíritus que no tienen ningún complejo a la hora de hacerse pasar por otro ente y engañar a aquellos con los que se comunican.
Claro, que no siempre hay alguien esperando al otro lado del umbral. Esa es la causa de tantos experimentos fallidos. Pero también hay veces que alguien espera en la sombra para atacar, igual que un depredador aguarda a su presa. Nadie en su sano juicio dejaría entrar en su casa a un desconocido. De hacerlo, podrían ocurrir cosas malas.
Por desgracia, la curiosidad mueve a mucha gente y lleva a situaciones que pueden desencadenar historias trágicas.
Como consejo final, me gustaría señalar que en lo referente a tratos con entidades espirituales, los humanos siempre salen perdiendo. Una vida de lujo no justifica una eternidad de miseria.

Y solo un loco o un estúpido cambiaría el alma inmortal por un vida placentera…. sería como regalar duros a pesetas.

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