domingo, 25 de enero de 2015

El Rey Arturo


Puesto que en entradas anteriores ya he hablado del mago Merlín y del hada Morgana, es casi imperativo dedicarle unos minutos a otra figura de gran importancia: el Rey Arturo.
Los datos y documentos sobre su persona son muy similares a los disponibles en el caso de Myrddin Emrys y Mergian Banou-Peri. La leyenda se mezcla con textos considerados verídicos y restos arqueológicos.
Para explicar las dificultades atravesadas por los historiadores en este campo, hablaré sobre el contexto general, bien ilustrado gracias a algunos escritos de Beda el Venerable, uno de los cronistas medievales de mayor renombre y escritor de la Historia Ecclesiastica Gentis Anglorum y de Gildas, otro cronista de considerable importancia. Dichas fuentes no mencionan a Arturo, pero sí a otros personajes que aparecen en los inicios de la leyenda.

Luego haré un breve resumen de la historia del Rey Arturo presente tanto en los poemas galeses como en la Historia Regum Britanniae.
Britania, entre los siglos IV y V, era un «campo de minas». Hasta esas fechas, había permanecido bajo control romano por un período de trescientos cincuenta años. Solo los pictos y los escotos se alzaban como amenazas persistentes (a nivel local). A las acciones de las tribus problemáticas anteriores, se sumaban las incursiones de  los sajones, de origen alemán.La situación se mantuvo más o menos bajo control durante un tiempo.  Pero a finales del siglo IV entró en escena el caudillo britano Vortigern—de quien hablan tanto San Beda como Gildas—que inició negociaciones con anglos, sajones y jutos, ofreciéndoles tierras a cambio de su ayuda contra los pictos (en la teoría) y de su apoyo como futuro rey (en la práctica).
Riéndose de las pretensiones de Vortigern, los mercenarios llegaron y se sublevaron. Fundaron sus propios reinos e impusieron sus propias leyes, arrasando con todo lo que tenía la población local y sembrando el terror allá a donde iban.
 En el año 410, el emperador Flavio Honorio, inmerso en problemas más cercanos geográficamente, les pide a los bretones que se hagan cargo de su propia defensa.
Los romanos se fueron y dejaron a los habitantes de la isla a merced de los invasores y usurpadores.
Un sacerdote britano del siglo VI llamado Gildas, nos cuenta que los britanos recurrieron a Aecio, un cónsul romano, para poder enfrentarse a los bárbaros (esto sucedió en torno al 440 d.C.) pero él hizo oídos sordos a sus peticiones. Las masacres y los robos se sucedieron durante mucho tiempo. Y no fue hasta la batalla que tuvo lugar en el Monte Badon, que los bárbaros se dieron cuenta de que «todo el monte no era orégano» y que los bretones no eran los cobardes redomados que ellos creían.

No se sabe a ciencia cierta quién lideraba los ejércitos invasores ni los locales, pero algunos dicen que Aelle mandaba a los sajones y el general Ambrosius Aurelianus a los bretones. El resultado a largo plazo fue la extensión del dominio anglo-sajón por toda la isla, lo que hace más probable que el joven Arturo fuera hijo de algún rey anglosajón y no de un caudillo bretón, como sugieren algunos. Es posible que, bajo la influencia de Merlín (si realmente existió y fueron contemporáneos), Arturo se convirtiera al cristianismo, lo que le habría granjeado el apoyo de los clérigos. Ellos eran los únicos que sabían escribir y eso habría propiciado el nacimiento de historias, romances y relatos posteriores sobre el rey Arturo.

Aun así, esta es una teoría personal. Hoy en día existe una compleja discusión sobre la fiabilidad de los textos posteriores que recogen datos sobre las batallas y acontecimientos de estos años, e incluso se cuestiona la veracidad histórica de las fuentes citadas.
Dicho esto, debemos retrotraernos hasta el siglo XII. Según las historias de Geoffrey de Monmouth, el origen de Arturo fue el siguiente:
El rey Uther Pendragon, caudillo de una comarca bretona, ardía en deseos de poseer a Ygraine, la hermosa mujer de Gorlois, el duque de Tintagel. Ayudado por la magia de Merlín, adquirió el aspecto del duque y se coló en el castillo mientras el marido de Ygraine luchaba en una batalla.
De esa unión, nació Arturo, que fue entregado a Sir Héctor, uno de los protectores de Merlín.
El joven desconocía su origen, pero resultó ser un magnífico alumno y un chico con un carácter y una moral dignos de mención.
Con dieciséis años acompañó a su padre adoptivo y a su hermanastro Kay a una justa. Arturo había olvidado traer la espada de Kay, por lo que resolvió traerle otra espada de la que Merlín le había hablado en otras ocasiones, que se hallaba dentro un yunque en el interior de una iglesia cercana. La espada de Branstock, que algunos confunden con la legendaria Excalibur. La espada mágica se la entregó la Dama del Lago posteriormente, cuando la primera se rompió.
El joven la sacó como si nada y se la llevó a su hermanastro, que al verla, enseguida se dio cuenta de que no era la suya.
La noticia de que Arturo había sacado la espada de la piedra (algo que había sido ideado por Merlín años atrás para escoger al futuro monarca de Inglaterra) se extendió como la pólvora y las quejas del resto de los nobles no se hicieron esperar. Incluso cuando Merlín les contó quién era el padre de Arturo.
Sin embargo, el príncipe superó todas las luchas internas y se ganó el respeto de los guerreros que lo rodeaban. Ya en el trono, Merlín creyó que su trabajo había finalizado y desapareció durante la mayor parte de su reinado.
No sabía que Morgana, una de las medio hermanas de Arturo por parte de madre había urdido un plan para apoderarse del trono de forma indirecta.  Yació con Arturo y engendró a Medraut. En la última batalla, él y su padre se enfrentaron en un duelo a muerte. Medraut murió y Arturo, herido de gravedad, fue rescatado por Morgana y llevado a Avalon, donde reposaría hasta su muerte. En esta historia fue su hermana—sí, su hermana. No os habéis quedado ciegos—quien primero había intentado destruirle, la misma persona que trató de salvarlo. ¿Cabe la posibilidad de que hubiera dos Morganas que indujeran a esta curiosa, e incluso bipolar forma de actuar? La medio hermana de Arturo, por un lado, y Mergian Banou-Peri, la Morgana persa con grandes habilidades curativas y sacerdotisa de Avalon, por otro. ¿Dos personas distintas con un nombre similar?

Tras la desaparición de Arturo, su espada se lanzó de nuevo al lago y nadie la volvió a ver. Como curiosidad, añadiré que en muchos ríos y lagos de regiones célticas (y no célticas) se han hallado ofrendas que incluyen armas, entre ellas, espadas. ¿Quiso alguien explicar la presencia de estos objetos bajo el agua utilizando a Excalibur?
De cualquier manera no es posible afirmar la existencia ni la coexistencia de los personajes principales, así como la historicidad de los mismos. En el terreno de las conjeturas todo es posible. Algunos creen que existe relación entre algún rito místico y la figura del Rey Arturo y los caballeros de la Orden de la Mesa Redonda. Otros ven una alegoría relacionada con el Zodiaco, otros con la Biblia, los Rosacruces, los Masones…
En la actualidad, la leyenda se retuerce entre versiones y más versiones modernas, unas más afortunadas que otras.
Yo me quedo con la saga Ciclo Pendragon  del gran maestro de la literatura Stephen Lawhead.
Y para aquellos que quieran hacer turismo, les recomiendo ir a visitar la Abadía de San Galgano, en Italia, donde aún se puede admirar una espada anclada a al suelo.
Para terminar me gustaría comentar una anécdota. En 1992 un hombre que debía creerse la reencarnación del rey Arturo en versión italiana, intentó sacar la espada de Galgano y la rompió. Los técnicos tuvieron que pegarla de nuevo en su sitio y colocarle un cristal por encima para protegerla futuros «aspirantes a reyes».

Solo dos palabras: Mamma mia!

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