miércoles, 6 de julio de 2016

Segunda parte: Animales Fantásticos y Dónde encontrarlos.



EL FÉNIX
Rowling los describe como pájaros de color rojo y cola dorada, del tamaño de un cisne. Establece sus hábitats en India, China y Egipto, y sostiene que pueden vivir muchísimos años debido a una habilidad poco común en el reino animal: puede regenerarse de sus propias cenizas. También afirma que sus lágrimas son curativas, entre otras virtudes.

Este animal en realidad es de origen etíope y «Fénix» fue el nombre otorgado por los griegos al «Bennu» pájaro del que Herodoto nos habla en Los nueve libros de la Historia.  En su obra, nos cuenta que los tonos de su plumaje se encuentran en la gama del rojo, pero no es un color uniforme. Era, según parece, del tamaño de un águila y en Egipto estaba asociado con el culto solar. «Otro ave sagrada hay allí que solo he visto en pintura, cuyo nombre es el Fénix. Raras son la veces que se deja ver, y según los de Heliópolis solo viene a Egipto cada 500 años. […] Tales son los prodigios que de ella se cuentan, que aunque para mí pocos dignos de fe, no omitiré el referirlos.» 


A partir de aquí nos explica con todo lujo de detalles como se produce la resurrección del Fénix, que varía de unas fuentes a otras y pasa a ser una proceso bastante complejo, pero se puede resumir de la siguiente manera: el Fénix encierra el cadáver de su padre en un huevo de Mirra y lo lleva volando al Templo del Sol, donde se produce el milagro. Según otros estudiosos del tema, el Fénix podía llegar a vivir también 1461 años (coincidiendo con los ciclos Sotíacos tan famosos en Egipto, que estaban relacionados con la traslación anual de la observación del «orto heliaco» de Sirio, lo que en cristiano viene a ser el momento en el que se ve una estrella en el horizonte después de un período en el que permanecía invisible) o la increíble cifra de doce mil novecientos cincuenta y cuatro años, que también está relacionada con el «Gran Año» de los griegos y los persas, que coincide con la mitad del ciclo astronómico conocido como «precesión de los equinoccios»,  o el Año Zodiacal.

Plinio en su Historia Natural también habla del Fénix, pero ya no lo describe de la misma manera. Lo consideraba originario de la India, Etiopía y Arabia y parecía estar describiendo a un pavo real más que a un Fénix: «Es del tamaño de un águila, y el plumaje que le rodea el cuello brilla como el oro, por lo demás es de color púrpura, con la cola azul entremezclada de plumas rosas, con crestas debajo del cuello y la cabeza adornada con un penacho». Otro autor, Manilio, también habla de él y del proceso de resurrección, donde lo más destacable es que ya no es su padre a quien entierra, sino a sí mismo (y el proceso es si cabe, aún más fantasioso que el mencionado por Herodoto). Otros siguieron la estela de estos primeros autores y dieron su visión personal al respecto, pero ninguno de ellos llegó a ver una de estas criaturas. Los únicos avistamientos más o menos aceptados se produjeron durante el reinado del faraón Sesostris, la  segunda venida del Fénix  tuvo lugar con Amansis, la tercera durante el reinado de los Ptolomeos, y la cuarta es referida por historiadores romanos. Como anécdota se dice que durante el reinado del emperador Claudio, se capturó un Fénix en Egipto y fue expuesto al público, pero que nadie se lo tomó muy en serio. (Ni al pobre pájaro ni al emperador, dicho sea de paso.)

Todas las pistas, sin embargo, apuntan más a una interpretación errónea de un mito solar o de un período astrológico, más que a un ave real. Los egipcios eran famosos precisamente por poseer misterios elevados y los iniciados entendían estas historias de maneras muy distintas a la población común. Como apunte final de este apartado, me gustaría señalar la relación entre el Fénix y el Pavo Real.  Es curioso el hecho de que el segundo, según la mitología cristiana, está también relacionado con la resurrección de Cristo, y en otras culturas también es un símbolo solar. ¿Existe la posibilidad de que los hombres de la antigüedad confundieran al Pavo Real con el mítico Fénix? Puede que en algunos casos. No obstante, Alejandro Magno fue quien lo introdujo en Europa, y esto ocurrió antes de que se escribiera parte de esta bibliografía, lo que indica que muchos ya sabían cómo eran los pavos reales, e insistían en que el Fénix era muchísimo más hermoso y singular que cualquiera de estos pavos. Genio y figura, hasta la sepultura.

GENTE DEL AGUA (Véase entrada Especial Criaturas Acuáticas)
GHOUL

En AFYDE nos los presentan como ogros medio tontos que se alimentan de insectos y  que viven en algunas viviendas antiguas. En general no los consideran muy peligrosos, y hasta los pueden llegar a adoptar como mascotas, pese a su horrible aspecto.
Esta descripción no se parece apenas a la original, mucho más macabra. El «ghoul» es la traducción inglesa de «Ghul» un monstruo árabe de carácter maligno o un demonio que se alimentaba de carne humana. Estaba considerado una especie de hombre-bestia o de ogro primitivo. Es un ser perverso similar al vampiro, que según la tradición musulmana se ocultaba en madrigueras subterráneas, cementerios etc. y que cazaba personas para devorarlas o chuparles la sangre, sobre todo niños. Se los mata casi igual que a los vampiros (el ataque debe perpetrarse durante el día, y deben ser quemados, preferiblemente en una hoguera). Entre sus aficiones, está la de convertirse en un animal y desorientar a los viajeros del desierto para posteriormente matarlos, y también tiene tendencia a la cleptomanía. Este ser parece estar inspirado, al igual que vampiros, hombres lobo etc. en caníbales o ladrones, asaltantes y asesinos que solían conformar bandas que atacaban a los comerciantes, como ocurría de forma habitual en los distintos segmentos de Ruta de la Seda. Eso explicaría también la difusión de esta criatura y su celebridad en las fábulas locales y su propagación a otras regiones.

GNOMO
Es en el caso de los gnomos donde el libro de AFYDE difiere casi de pleno con las versiones tradicionales. La autora sostiene que son más bien como parásitos de jardín (podrían compararse con la procesionaria tranquilamente) y viven en Norteamérica y el norte de Europa. Su altura oscila en torno a los 30 cm, son cabezones y físicamente resistentes, y para sacarlos del jardín, la mejor opción es darles unas cuantas vueltas y lanzarlos por encima de la cerca.
Por el contrario, los gmonos clásicos son mucho más dignos y apenas tienen que ver con la visión popular moderna, que se perfiló a partir del medievo, al ser confundidas estas criaturas con otros entes, como los enanos, las hadas, los genios o los demonios íncubos. La bibliografía sobre ellos es numerosa, y abundan descripciones sobre su origen, habilidades, apariencia y relaciones con los humanos.
En general se asume que los cabalistas judíos fueron los primeros en hablar de los gnomos, que en su momento eran considerados elementales de la naturaleza, en concreto de la tierra. A veces también podían estar ligados a otros elementos o incluso a animales. La palabra Gnomo viene de Jna, que en sánscrito significar «conocer». Sin embargo, la versión griega fusiona este mismo significado con el ámbito terrestre. Como existen muchas versiones de los gnomos dependiendo de los distintos países, voy a centrarme en la más popular, la Escandinava. Por supuesto, existen seres similares a los gnomos también en las Américas, pero tenían más relación con los genios, que con el gnomo europeo. Algunos ejemplos serían los gahongas o los gandaiaks, y en otras partes del mundo se dice que no solo pueden habitar la tierra, sino también casas, bosques, ríos, desiertos, granjas, minas etc. pueden vivir en cualquier lugar relacionado directa o indirectamente con la tierra y pueden ejercer su influencia sobre los materiales que proceden de ella o están en contacto. 

En cuanto a su aspecto, hay muchas descripciones, muchas de ellas más propias de otros seres. A grandes rasgos, se puede afirmar que son criaturas de rasgos humanoides, de unos quince centímetros (aunque pueden llegar a los 30) y las fuentes refieren que  pueden cambiar de estatura a voluntad (algo que es más propio de entes incorpóreos). En cuanto a sus poderes, son diversos, pero todos están relacionados con su medio: la tierra. Son excelentes trabajadores de todo aquello que ésta contiene, (minerales, metales, piedras preciosas) así como huesos, ya que están en contacto también con el reino mineral. Eso les permite sanar extremidades más rápido de lo normal.
Sobre su carácter se observan discrepancias. Algunos dicen que son muy serviciales una vez que te ganas su confianza. Otros, que no son precisamente seres de fácil trato. Los antiguos filósofos griegos recomendaban cautela, ya que los gnomos podían hacerle la vida imposible a un humano, merced a su capacidad para hacerse invisibles, e incluso podían llegar a matar alguien,  sobre todo si previamente habían intentado engañarlos. Su habilidad para volverse invisibles es una de las características originales comentadas por los cabalistas, pero ellos no los consideraban seres humanoides, sino que más bien se parecían a una especie de gusanos.

De estos elementales, también se dice que pueden formar una familia, ya sea con gnómidas o humanas (como el caso de una abadesa de Córdoba, Magdalena de la Cruz). Algunos dicen que construyen casas subterráneas maravillosas para ocultarse del sol y que usan ropa. Además tienen una organización social o jerárquica.
Este rechazo al sol y al fuego en general, se debe a que no se trata de su elemento por excelencia. Al igual que los djins, si un gnomo es atrapado, puede satisfacer ciertos deseos, aunque siempre intentará vengarse en cuanto se lo deje en libertad (y por lo general pedirá refuerzos a otros gnomos y atacará a la persona que lo haya secuestrado, destruyendo todo a lo que esta tenga aprecio, incluidos sus propios hijos, vivienda y pertenencias). 

GRIFO/HIPOGRIFO
Puesto que son criaturas que presentan un gran número de similitudes, los incluiré en el mismo apartado. Rowling las describe bastante bien, aunque con sencillez. Todo lo que dice está recogido en las fuentes, aunque su presencia en Grecia es posterior a las leyendas originales. Un grifo es una criatura de gran tamaño con la cabeza de un águila y el cuerpo de un león. En el caso del hipogrifo la parte trasera pertenece a un caballo. Son famosos por custodiar tesoros y por lo general se alimentan de carne.
Las águilas son grandes cazadoras, y los leones también, por lo tanto es de suponer que los grifos no sean fáciles de controlar. En AFYDE son utilizados por los magos para guardar cosas de valor, pero pocos logran establecer una relación amistosa con ellos.
Los historiadores y poetas antiguos hablaban de los grifos como si existieran realmente, pero la mayoría de la gente solía considerarlos más bien como símbolos de las cualidades de un buen guardián y no como criaturas de carne y hueso. Cada parte de su cuerpo tenía un significado moral o encarnaba una virtud. En Egipto estaban relacionados con el culto a Osiris y la simbología era más complicada, con la astrología de por medio. Los romanos también se sirvieron de él en el culto a Apolo, a Júpiter y a Némesis, porque inspiraban respeto y admiración. Su hábitat natural, sin embargo, no queda bien definido. Unos lo sitúan en la India, otros en Etiopía, o en el desierto de Escitia, donde se creía que vivían los Hiperbóreos (en esa zona había leyendas sobre grifos que cazaban caballos y se los llevaban volando, a veces con sus jinetes aún montados sobre ellos). Según las versiones, estos seres a veces presentan también alas y cola de serpiente. Las representaciones más antiguas, la caldea y la asiria, suelen retratarlos como enemigos de los dioses, o guardianes del Árbol de la Vida.

En cualquier caso, se trata de seres formidables.

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