sábado, 18 de marzo de 2017

CALÍGULA ¿HOMBRE O MONSTRUO?


La información disponible sobre Cayo Calígula es escasa. En realidad, casi todo lo que ha llegado hasta nosotros son anécdotas y es difícil cubrir todas las lagunas. Su gobierno fue muy breve, se convirtió en emperador en el 37 d.C. con  25 años y solo ostentó el poder hasta el 41 d.C., antes de convertirse en la víctima de una conjura. Tras su muerte, se decretó la Damnatio Memoriae (la destrucción de la memoria histórica de su gobierno) por sus actos criminales, y los textos que hablan de él no ayudan a despejar las dudas sobre su verdadero estado mental. La opinión más extendida sostiene que o bien estaba loco, o simplemente estaba enfermo y, en general, estas ideas apoyan la teoría de que tomaba sus decisiones sin tener en cuenta las consecuencias, razón por la que cual fue brutalmente asesinado.


Se habla de Calígula como un psicópata, un megalómano, un hombre cruel y asustadizo que no sentía respeto por nada ni por nadie. Pero ¿es eso cierto? O,  por el contrario, ¿tenía razones para hacer lo que hizo? Más aún ¿de verdad fue tan terrible como lo pintan? O ¿Se aprovecharon de su presunta locura para desprestigiar su memoria y acusarlo de delitos que no había cometido? ¿Fue el monstruo que nos han contado? Lo cierto es que nadie lo sabe, y por increíble que pueda parecer, hay razones para poner en duda la fama que lo hizo tristemente célebre.

El padre de Calígula, Germánico, era un gran general y uno de los hombres más respetados de Roma. Su madre, Agripina, no le iba a la zaga y se convirtió en una mujer muy admirada.  El joven Cayo, al que los soldados apodaron «Calígula» debido a su costumbre de ponerse sandalias de legionario cuando era pequeño, era el tercero de nada menos que seis hermanos.
Durante su estancia en Siria, cuando solo contaba con siete años, se quedó huérfano de padre. Germánico murió en circunstancias extrañas, según cuenta Suetonio, por obra de una bruja que actuaba por encargo. El acusado de haber instigado el suceso fue Cneo Pisón, gobernador de Siria, que a su vez según parece, seguía indicaciones del emperador Tiberio, quien veía a Germánico como una amenaza debido a su protagonismo en el ámbito militar. 

Pisón fue llamado a Roma y sometido a juicio por orden del propio Tiberio, que deseaba guardar las formas. Poco le importó su amistad con el gobernador, que finalmente fue traicionado por su mujer, y acabó quitándose la vida para que sus hijos no sufrieran las consecuencias de sus actos.
Agripina recogió las cenizas de su marido y realizó una marcha fúnebre con sus hijos, desde Brindisi hasta Roma. Mucha gente los acompañó para presentarles sus respetos y en Roma crecían las sospechas de que Tiberio había sido el causante de la muerte del general. Cansado de la situación y según dicen, muy deprimido, el emperador se retiró a Capri y el gobierno recayó sobre Elio Sejano, el prefecto del pretorio, quien no dudó en hostigar a la familia de Calígula e iniciar su propio reino de terror.

Resultado de imagen de isla de capriA esta sensación de desgobierno se unieron las invasiones de los partos y de los germánicos, pero el imperio aguantó el envite.
Calígula había acompañado a Tiberio a Capri como miembro de su séquito personal (quizá como una muestra de buena voluntad por parte del emperador). También es posible que Tiberio quisiera disculparse, ya que veía próxima su muerte y había hecho muchas cosas de las que no se sentía orgulloso. Pero Cayo Calígula no olvidaba fácilmente. Se sentía resentido (y con razón) pues no solo había tenido que soportar el asesinato de su padre, sino también la persecución a los miembros de su familia, que desembocó en el asesinato por parte de Sejano de su hermano Druso y con la muerte en el exilio de su otro hermano, Nerón César. A pesar de todo, el emperador lo adoptó como hijo para que accediera al poder por la vía sucesoria.

Tiberio falleció en el año 37 d.C. y aunque no hay pruebas, algunos acusaron a Calígula de haberlo envenenado. Esto no parece tener fundamento, porque Tiberio ya estaba muy mayor. Calígula había sido nombrado sucesor junto con Tiberio Gemelo, su primo.
Aun así, que quisiera acelerar su propia llegada al poder y vengarse del asesino de su padre, no parece algo condenable, al menos en lo que respecta a los cánones de la época. En lo que todos estaban de acuerdo era que Cayo era un gran actor y sabía cómo comportarse para ganarse el favor de otros sin desvelar sus propias intenciones.

De modo que tras estos acontecimientos, Calígula se convirtió en emperador. En el ejército lo tenían en gran estima y todos estaban convencidos de que, con un hijo de Germánico en el poder,  vivirían una edad dorada.
Pero pronto descubrieron que el nuevo gobernante no era el hombre de carácter afable que todos esperaban. Por lo general, los emperadores de buen temperamento no duraban mucho en aquella época y Calígula había madurado más rápido de lo normal.

Resultado de imagen de senado romanoSolo transcurrió medio año de paz y tranquilidad antes de que los problemas volvieran a cebarse con la familia Julio-Claudia. Unos seis meses, en los que Calígula no solo permitió que se realizara un registro de sus propios gastos, algo impensable en aquellos años, sino que también ayudó a los más desfavorecidos y promovió la movilidad social entre los órdenes ecuestre y senatorial. Así mismo, inició grandes proyectos urbanísticos y reformas administrativas, algo que no aprobaron muchos historiadores por considerar que el poder pasaría a manos de la plebe, y eso aumentaría la desviación de fondos para fines privados. Esto se puede interpretar también de otra forma. El emperador no se fiaba de los senadores, que podían cortar suministros a voluntad y frenar transacciones comerciales, y por ello intentó engordar la administración con miembros de clases inferiores. Quería evitar que lo chantajearan o lo manipularan, y estas primeras medidas inquietaron a muchas personas de alto rango que no veían con buenos ojos la entrada de nuevos miembros ajenos a sus círculos de influencia. Nuevos senadores que serían fieles a Calígula.

 En octubre del año 37, el nuevo emperador cayó enfermo. Quizá fue fingido. Quizá fue envenenado. Pero el cambio radical que sufrieron sus políticas tras aquel suceso marcó un punto de inflexión en el devenir de los acontecimientos.
Los historiadores no fueron benevolentes con él. Aunque muchas de las prácticas que implantó eran sobradamente conocidas en Oriente, donde se había criado, en Occidente no le granjearon muchos amigos y algunas de ellas llegaron a considerarse escandalosas. Entre aquellas novedades, podemos encontrar la proskynesis (arrodillarse ante el gobernante como si fuera una divinidad), ser tratado como la reencarnación de un dios (también en territorio judío, algo que causó importantes revueltas), equipararse a Alejandro Magno y casarse con una de sus hermanas, Drusila, tal y como hacían los faraones en Egipto, o los dioses mitológicos. Quizás creyó, erróneamente, que mostrarse como un ser superior evitaría que se confabularan contra él.

El caso es que cuando se recuperó de aquella enfermedad, sus medidas para quitarse de en medio a sus rivales políticos se recrudecieron. Algo que no resulta tampoco extraño si tenemos en cuenta que Tiberio Gemelo, el otro heredero al trono, pudo haber incitado una conjura mientras Calígula estaba enfermo. Esto pudo haber desencadenado un estado de paranoia que lo llevó a alejar de él a cualquiera que no perteneciera a su familia inmediata. Pues a estas alturas Calígula ya no se fiaba de nadie. Sus primeros meses de gobierno habían sido magníficos y había beneficiado a todo el mundo con sus políticas, tanto a ricos como a pobres. Y ¿Cómo se lo agradecieron? intentando matarlo. 
Resultado de imagen de calígula yo claudioHabía estado rodeado de víboras desde su más tierna infancia y en ese contexto, no sorprende en absoluto esta actitud. Un hecho a tener en cuenta, es que durante los años posteriores a la muerte de su padre, pasó un tiempo con su abuela Livia Augusta, quien era bien conocida por sus maquinaciones y sus dotes estratégicas. La presencia de su tío Claudio (que había fingido durante años ser un idiota para evitar que su propia familia lo asesinara) pudo haber influido de alguna manera en sus decisiones.
Tras su enfermedad se produjo un período de inestabilidad económica, y tuvo que recurrir a medidas poco convencionales para solucionar el problema. Necesitaba dinero, y la forma más rápida de conseguirlo era acusando a senadores y caballeros para obtener sus herencias. Calígula ya había ejecutado a algunas personas sin juicio previo, de manera que esto solo era un paso más. Estableció nuevos impuestos, organizó subastas, obligó a centuriones a contribuir al Erario Público y persiguió muy duramente la corrupción en la administración. Esto incrementó la incomodidad entre los altos cargos y las familias pudientes, quienes empezaron a sentirse amenazados y seguramente dejaron de colaborar. Posiblemente fueron ellos quienes movieron los hilos para provocar la hambruna entre el pueblo. A Calígula no le beneficiaba el corte de suministros de ninguna manera, y era un hombre que sabía cómo obtener dinero. De manera que es lícito pensar que los causantes de esta situación fueran otros. Sobre todo teniendo en cuenta que tras esta época de carestía el propio Calígula puso en marcha la ampliación de dos puertos, el de Regium y el de Sicilia, para facilitar el abastecimiento de cereales.
Las relaciones con el senado no eran buenas, y tras las últimas reformas la situación fue a peor. Los senadores habían pasado mucho tiempo haciendo las cosas a su manera y no soportaban la idea de que Calígula interviniera de forma tan activa en sus políticas. Solo lo habían aceptado porque creían que un emperador joven no sería difícil de manejar.
Imagen relacionadaÉl, consciente de ese hecho, decidió mostrarse aún más duro con aquellos que no estaban dispuestos a colaborar con él, o parecían tener intereses ocultos. A estas sospechas, posiblemente se unieron falsas acusaciones, que acabaron por convencer a Calígula de que muy pocos merecían su perdón o su respeto, algo que quizás no se alejaba mucho de la realidad.

De sus relaciones con el ejército, se puede decir que también llevó a cabo importantes mejoras. Después de una cuidada selección de reclutas intentó conquistar Britania, pero no tuvo éxito. La anexión de Mauritania por medio del asesinato de Ptolomeo de Mauritania, fue su única forma de aparecer como un líder militar. Ptolomeo tenía buenas relaciones con el senado y descendía de una familia importante. A su vez era primo segundo de Calígula, por lo que constituía una amenaza para el emperador.

No hay pruebas de que obligara a sus hombres a recoger conchas de una playa, o de que hubiera intentado declararle la guerra con Neptuno. Otra barbaridad que posiblemente inventaron en su época también como un bulo que luego se tomó como una más de las presuntas pruebas de la locura de Calígula. Anécdotas que fueron creciendo en brutalidad y originalidad. Según las fuentes, que eran muy parciales, ya no solo se había casado con su hermana, sino que también había mantenido relaciones con sus otras hermanas y después había asesinado a Drusila (cuando existen sospechas de que esta murió a causa de una fiebre, o por complicaciones durante el parto). De ahí, pasaron a afirmar que era un enfermo sexual que convirtió el palacio en un burdel, o que era un derrochador (algo que no tiene ningún sentido, teniendo en cuenta su capacidad real para organizar y obtener fondos). 
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Otra de las historias que se cuentan sobre él, es que convirtió a su caballo Incitato en Cónsul.
 Nadie se paró en pensar que, incluso si esto fue real, las intenciones de Calígula iban más allá de la diversión. Para él tanto los senadores como sus mujeres eran peores que prostitutas, y su caballo (el animal que lo ayudó a superar la depresión tras la muerte de su padre) había hecho más por él que cualquiera de ellos. Tratar a personas como animales, y a animales como personas, pudo ser su forma de decirle al mundo qué pensaba realmente de los senadores. A fin de cuentas, ¿si ellos difundían mentiras sobre él, por qué tenía que tratarlos bien? En cierto modo, hacía tiempo que estaban en guerra y ya no les quedaban razones para mostrarse cordiales. Calígula había hecho casi lo mismo que Julio César. Se enfrentó a las clases altas y favoreció a las bajas. Y su final fue muy similar.  

Dicen que sus acciones motivaron las conspiraciones posteriores y que la última de ellas acabó con su vida. Casio Querea, el líder de la guardia pretoriana, junto con otros senadores y equites, puso fin a la vida de Calígula. Todo el mundo sabía que no se llevaban bien, y que el emperador, que era muy exigente, lo había tildado de incompetente en numerosas ocasiones y se había reído de él. Calígula fue apuñalado por Casio en un momento de distracción, y esto desencadenó un auténtico caos en Roma.

Los senadores esperaban imponer la República para volver a detentar el poder sin restricciones. Sin embargo, el ejército y el pueblo permanecieron fieles a la figura de Calígula, y pidieron justicia por su muerte, y por el asesinato de su esposa Cesonia (una mujer de origen bastante humilde con quien se casó en cuartas nupcias) y de su hija Julia Drusila, un bebé de dos años. Los conspiradores habían aplastado su cráneo contra una pared.
Resultado de imagen de asesinato de calígulaAl final su muerte fue vengada por su tío Claudio, que fue nombrado emperador por la Guardia Pretoriana. Esta estaba compuesta por un gran número de efectivos,  y sin emperador se habrían quedado sin trabajo, por lo que el regreso a la República no era una opción.




Como ya he mencionado con anterioridad, no es fácil delimitar cuáles fueron los actos reales y cuáles los ficticios durante su gobierno, pero no es descabellado pensar que si Calígula hubiera tenido la oportunidad de defenderse y contar lo sucedido desde su punto de vista,  su biografía habría sido completamente distinta.

4 comentarios:

  1. hola! muy interesante tu entrada y con mucha informacion, gracias! saludosbuhos!

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    1. ¡Gracias! Espero no haberme pasado con la longitud de la entrada. En casa me llaman Espasa por algo. Me alegro de que te hayas tomado la molestia de leerla. ¡Un besote!

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  2. ¡Hoola! Me encanta un montón la historia *-* Gracias por compartir esto, sin dudas que coincido con el comentario de que la cosa hubiera cambiado si él hubiera contado la historia. Al final los vencedores escriben la historia. :D
    ¡Beesitos! :3

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    1. Me alegro de que te haya gustado. Siempre hay segundas interpretaciones, lo difícil es encontrarlas. ¡Un besote! Gracias por pasarte.

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