domingo, 14 de febrero de 2016

Dioses, Reyes y Semidioses (Primera Parte)

       



«¡Si no me elevas al cielo, haré que caigas al infierno!»
Palabras del emperador Calígula a una estatua de Júpiter.

La ambición, la locura, la política o incluso el miedo a la muerte, han llevado a numerosos reyes y emperadores a equipararse a las divinidades en incontables momentos de nuestra historia. Las razones son muchas, las consecuencias de sus actos aún mayores. A unos, la decisión de ocupar un lugar en el panteón los benefició. A otros, esa determinación los hundió en la miseria. Y aunque en la actualidad parezca una ridiculez, en otras épocas la idea resultaba muy atractiva. No se preguntaban si de verdad podían evolucionar de reyes a dioses, pues en realidad estaban convencidos de que tal transformación era posible. ¿Cómo no iba a serlo, si otros ya lo habían hecho antes?