domingo, 29 de abril de 2018

Especial: Transformaciones y transformistas. El mundo de la metamorfosis.




La magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible. 
Y aprender las lecciones de ambos mundos.
Paulo Cohelo

La imaginación del ser humano no conoce límites. Desde que los primeros hombres empezaron a hacerse preguntas sobre el origen del mundo, o el porqué de ciertos acontecimientos naturales, comenzaron a perfilarse en el imaginario popular ciertas ideas que, motivadas por sucesos reales, desembocaron en explicaciones del todo surrealistas o incluso, milagrosas. La metamorfosis de ciertos insectos y animales debió motivar en cierta medida la idea de la transfiguración mágica. La metamorfosis es la mutación de una cosa en otra. Los prehistóricos ya se habían percatado de que una larva o un gusano, cuando alcanzaba la fuerza y el tamaño adecuados, formaba un capullo y después sufría un cambio de forma, pasando a convertirse en una bonita mariposa., por ejemplo. 


Aunque esta habilidad no solo la comparten cucarachas, libélulas, abejas, hormigas ect. Sino que también afectaba a animales más grandes, como los anfibios. El ejemplo más claro es el de las ranas. ¿Quién no se lo pasaba en grande en el colegio cuando veía la transformación gradual de los renacuajos? Esta habilidad, al igual que la de los camaleones para camuflarse en su entorno, o la regeneración de miembros perdidos de otras criaturas, debía resultar impresionante o inquietante para los hombres primitivos, que de seguro empezarían a preguntarse si eso podía suceder también en otros ámbitos, a otros seres, o incluso a cosas inanimadas. Así se crearon las primeras leyendas e historias sobre dioses capaces de cambiar de forma o de aspecto para escapar de ciertas situaciones, o divinidades furiosas que castigaban mediante la transfiguración indeseada a aquellos que los ofendían, de ninfas que se transformaban en árboles o en rocas, de poderosos hechiceros u objetos mágicos capaces de retorcer la esencia de personas y cosas, y convertirlas en algo completamente distinto. 

La posibilidad de transmutar metales viles en oro o en plata, o de alterar la apariencia, ya fuera de forma real o mediante una ilusión óptica etc., Todas estas variantes están recogidas en distintas historias y regiones, y en la actualidad no solo están presentes en los medios, sino también en nuestros objetivos científicos. Invisibilización de objetos, cirugía estética, realidad virtual, transmutación de plomo en oro, y como colofón a los nuevos avances en la búsqueda de la fantástica transfiguración: la ingeniería genética. ¿Quieres ratones fosforescentes o ultrarrápidos? ¿Niños con ojos de colores raros? ¿Elefantes enanos? La barrera entre lo posible y lo imposible es cada vez más difusa.
La ciencia dejó de trabajar al servicio de la magia, y en el siglo XXI, es la magia o las ideas que esta imprimió en la mente humana, las que trabajan por el progreso de la ciencia.
Pero comencemos por el principio. ¿Qué historias marcaron de forma más clara la concepción de la transfiguración a lo largo del tiempo?

Los dioses, transformistas por excelencia.

Los dioses, sobre todo aquellos que se sitúan a la cabeza de los distintos panteones, poseen unas condiciones físicas excepcionales que les permiten adquirir otras formas, normalmente con fines concretos (ya sean políticos, sexuales, ejecutar venganzas o para burlar la vigilancia de sus congéneres por motivos de diversa índole, así como para inmortalizar a aquellos que se habían ganado su respeto).
No obstante, los dioses transformistas abundan en todas las mitologías. No se trata de un comportamiento original, y casi siempre está relacionado con ciertas virtudes filosóficas poco conocidas.
Destacan en especial los dioses Greco-romanos, pero también es posible encontrar algunos ejemplos en las mitologías africanas (marco que incluye la mitología egipcia y el corpus mítico perteneciente a la África negra que, aunque tienen ciertos puntos comunes también son muy diferentes). El estudio de la mitología egipcia es muy problemático, porque se sabe más bien poco de la vida los diferentes dioses, aunque sus nombres y sus imágenes sean de sobra conocidas. De Ra, Isis, Osiris y Horus quizá sea de quienes más información nos ha llegado. Ra podía transformarse en escarabajo o Jepri, transliterado del Egipcio. Dicha palabra significaba a su vez «transformar» o «Convertir».
Las divinidades del África negra son más bien personificaciones de los elementos naturales. El sol, la luna, los ríos o los animales constituían la base de sus creencias. La frontera entre dios-brujo-héroe era muy difusa. La presencia de la magia y el culto a las almas de los fallecidos estaba muy presente también, sobre todo en la religión de los hotentotes, en la que destacaba una figura llamada Heitsi-Eibib, una especie de héroe brujo capaz de adoptar cualquier forma o aspecto.

Entre los inuit, también abundan historias de seres legendarios que se transformaron en humanos y animales, y en general, en los cuentos amerindios tienen una visión del mundo similar a la del África negra, con divinidades naturales, aunque en estos casos la unión del hombre con la naturaleza es aún más estrecha, casi de hermandad. Precisamente debido a esta relación tan especial, pasar de humano a animal o viceversa, era algo que sucedía muy a menudo en las narraciones, puesto que para ellos no existía una verdadera diferenciación. Y como dato curioso, en sus historias no era necesario ser un dios o un mago para lograr la transformación, bastaba con desearlo.

loki marvel mcu supercutEn cuanto a las mitologías germánica y nórdica, los dioses transformistas gozan de cierta preeminencia. Sobre todo el famoso Loki, un gigante del fuego que sufrió una evolución de divinidad bienhechora a divinidad maligna o bromista con el paso del tiempo. Para rescatar a Idun, poseedora de las manzanas de la juventud—manzanas que los dioses necesitaban para evitar el envejecimiento—Loki adoptó la forma de un halcón y llegó a la guarida del gigante Thjazi, convirtió a Idun en nuez y se la llevó de regreso a Asgard (sobra decir que Idun estaba allí por culpa de Loki, pero este tuvo que ceder ante la amenaza de los otros dioses). También se transformó en tábano con la intención de amañar una apuesta, pero perdió de todas formas y se vio envuelto en una situación peliaguda. Y estos son solo algunos ejemplos de las distintas formas que este dios podía adoptar.

Jupiter-Zeus | Greco-Roman statueY para acabar con el apartado de los dioses transformistas, hablaré de Zeus, el líder del panteón griego que para escapar a la vigilancia de su esposa y concluir con éxito sus affaires extramatrimoniales, recurrió a la transformación en más de una ocasión. Ya fuera bajo la apariencia de un toro, como en el rapto de Europa, como una lluvia dorada fertilizante (con Dánae), o haciéndose pasar por el marido de Alcmena. No había fémina que pudiera escapar de él si este se proponía convertirla en su amante, y al mismo tiempo, tampoco había muchas que pudieran evitar la ira de Hera, que lejos de recaer sobre su inmortal esposo, siempre afectaba a las víctimas de sus pasiones. 

A veces era el propio Zeus quien transformaba a otros seres para agradecerles ciertos servicios, o para protegerlos. Aunque esta habilidad era compartida por casi todos los dioses y diosas con cierta relevancia. Hera o Atenea también eran transformistas y solían castigar a los mortales que las desafiaban o las ofendían de alguna forma, como les sucedió a Aracne, la hábil pero presumida hilandera, a la sacerdotisa Medusa (más conocida como la Gorgona) o la reina Lamia, a quien Zeus salvó de transformarse totalmente en una serpiente manteniendo el aspecto humano de su parte superior. En resumen, Zeus recurrió a la metamorfosis en infinidad de ocasiones. Esta habilidad era algo necesario también, puesto que la apariencia real de este dios era tan brillante como el sol y habría cegado o abrasado a cualquiera que lo hubiera contemplado directamente (algo que ocurrió en una ocasión cuando cedió al capricho de una de sus amantes).

En el terreno dedicado a la demonología se dice que la transformación es algo propio de cualquier daimon, (palabra griega que se utilizaba para referirse a los dioses, y que los cristianos tradujeron como «demonio») enlace pues en realidad no poseen un cuerpo físico y por lo tanto solo adquieren una apariencia humana cuando es estrictamente necesario o la persona que lo ha invocado se lo pide. 

Magos, brujas y hechiceros transformistas

La mayoría de los magos antiguos presumían de ser hijos de algún dios, de modo que, en sentido estricto, si entráramos en discusiones biológicas, más que magos podrían ser considerados semidioses. Estos primeros magos eran bastante brutos y se pasaban el concepto de la hospitalitas por el arco del triunfo. No importaba quién se hubiera sentado a su mesa o compartido su comida. Eso no garantizaba su seguridad. Salvo casos excepcionales, no solían mostrarse demasiado entusiasmados cuando recibían visitas. Bajo una fachada de decencia inmaculada, casi siempre escondían intenciones deshonestas. Por lo general, eran más partidarios de disparar y después preguntar. Aunque, también es cierto que si un grupo de hombres armados irrumpiera en nuestro jardín sin previo aviso, posiblemente tampoco nos sentiríamos muy cómodos.

Quizás la primera hechicera que nos viene a la mente al pensar en transformaciones sea Circe. Con su varita podía convertir en cerdos, lobos o leones a los marineros que se adentraban en sus dominios. Podría decirse que esta mujer era la «Serena Williams» de su época en lo que se refiere a la metamorfosis. Por no mencionar su longevidad antinatural, que solo podía ser consecuencia de su ascendencia divina.
circeEsta habilidad mágica, debido a su cariz llamativo y a su utilidad a la hora de añadir interés a una historia, ha sido un tema recurrente en un montón de narraciones míticas, y los autores se sirvieron de ella en sus cuentos populares, varios siglos después, en distintas regiones del mundo. Por otro lado, los intentos de magos “reales” por dominar esta técnica también han sido constantes y los conocimientos necesarios aparecen en varios grimorios de dudosa procedencia (aunque desconozco si a alguien le han servido para algo).

Los hermanos Grimm, Andersen o Hoffman incluyeron a los transformistas en sus cuentos. La mayoría de las veces los presentaban de forma negativa, aunque existen excepciones y en algunas de sus historias aparecen jóvenes que son transformados no como castigo, sino con la finalidad de ayudarles a escapar de algún peligro mayor (como en Los tres pelos de oro del Diablo, donde el protagonista es metamorfoseado en hormiga por el ama de llaves para que el Diablo no lo encuentre). Sin embargo, a nadie le resultan desconocidos los relatos adaptados por Disney. 

Hechicera Bella BestiaLa Reina Malvada se ocultaba bajo la apariencia de una anciana para perpetrar sus crímenes. En la Bella y la Bestia, la hechicera se marcó un Home Run: maldijo y transformó a toda una corte, con castillo y terrenos adyacentes incluidos —yo diría que eso se merece una mención de honor—. Maléfica se metamorfoseó en dragón para derrotar al príncipe Felipe (y seamos honestos, si Disney hubiera utilizado la lógica, del príncipe no nos habría quedado ni el gorrito); en La princesa Cisne, Rothbart convierte a Odette en cisne y se transforma a sí mismo en una bestia peluda y voladora parecida a un murciélago, a la que llamaron «el gran animal» a falta de calificativos mejores, porque, en honor a la verdad, ni él mismo sabía en qué puñetas se había convertido (las prisas son muy malas). La bruja de los mares, Úrsula, mujer emprendedora donde las haya, hizo negocio con el tema de las transformaciones ayudando a «pobres almas en desgracia». 
Y por último el Dr. Facilier, en Tiana y el sapo, que con ayuda de sus amigos del más allá, convirtió en sapo al príncipe Naveene (a este le iban los clásicos).
Fuera del universo Disney tenemos a los famosos Animorphs saga juvenil de K. A. Applegate, en la que un grupo de adolescentes tienen la habilidad de mutar en distintos animales, a veces de forma permanente, para luchar contra unos parásitos alienígenas que infestan cuerpos humanos. Y cómo no, en Harry Potter la asignatura de Transformaciones forma parte del temario escolar y es de capital importancia para acceder a distintos puestos del mundo mágico.

Criaturas y monstruos transformistas

Los Aswang
Aswang is ComingEn la mitología de Filipinas destacan estos seres demoniacos de apariencia humana como criaturas transformistas. Son muy peligrosos, sobre todo el llamado mannanggal, que durante el día parece un humano corriente y sociable y por la noche se transforma en una especie chupóptero grotesco. Sienten predilección por los bebés no natos y pueden atacar a mujeres embarazadas.

El kelpie (enlace)

KelpieEra un demonio lacustre que se transformaba en caballo y ahogaba a sus víctimas en los pantanos.

El vampiro (enlace)
Según la ideología popular podía transformarse en murciélago.

Los licántropos (enlace)
Aunque involuntariamente, sufrían una metamorfosis muy dolorosa y adoptaban la forma de un lobo de gran tamaño.

Los Selkies y las sirenas (enlace)

A los primeros también se los conoce como hombres-foca o sealkes y son típicos de la mitología irlandesa, aunque su figura está extendida también por el mar del norte, Escocia, las Orcadas o Shetland. Podían desprenderse de la piel de foca y transformarse en jóvenes de belleza arrebatadora, a quienes a veces se podía ver danzando en las playas. Las relaciones entre selkies y humanos, incluso si el amor era correspondido, no solían acabar bien, pues los selkies estaban atados al mar y siempre regresaban.  También se decía que eran muy peligrosos y que se llevaban a los hombres a las profundidades marinas. Además, atacaban barcos pesqueros como represalia por la muerte de sus compañeros. Se dice que un pescador le robó la piel a una selkie, por lo que esta tuvo que quedarse en tierra. Se casaron y tuvieron descendencia, pero un día la mujer recuperó la piel y regresó al mar.
De las sirenas se cuentan relatos similares, y también se decía que si un humano las besaba, su cola de pez desaparecería y se transformaría en un par de piernas. Para recuperar su forma original, solo debían entrar en contacto con agua salada.

Los Nixies
También llamados nikies o nikker. Versiones diferentes de estas criaturas se pueden encontrar en Centroeuropa o los Países Bajos. Pueden transformarse en animales, aunque por lo general prefieren el aspecto humano. Sin embargo, nunca logran ocultar del todo sus rasgos animales y es fácil advertir que no son lo que aparentan. Tienen un talento especial para la música y viven en las ciénagas y los ríos. De naturaleza voluble, algunos son benévolos y otros malignos, y tienen costumbres alimenticias similares a los kelpies. Intentan atraer a los incautos con sus cánticos o sus melodías (por lo visto saben fabricar instrumentos) para después ahogarlos y devorarlos. Los machos, llamados Nix, cantan muy bien y a veces gustan de exhibir sus habilidades en público. Al igual que ocurre con otros demonios/seres feéricos, hay formas de controlarlos o incluso, matarlos. El hierro frío daña o inmoviliza a estos seres, y si los fuerzas a confesar su verdadero nombre, y este es pronunciado en voz alta, pueden morir al instante.

Ninfas
Hadas o espíritus de la naturaleza, se cuenta que estas deidades eran hijas de Júpiter, y aunque no poseían unos poderes tan elevados como los de otros dioses, también se les atribuían habilidades especiales y la gente les dedicaba ofrendas. Se pueden clasificar en tres grupos diferenciados: ninfas del campo y los bosques, ninfas de las montañas y las grutas y ninfas de las aguas. Dentro de cada una de estas clasificaciones se pueden catalogar todas las variantes de hadas. Desde oceánides a hamadríades, a ondinas y oréades, e híbridos entre unas clases y otras. 
Y solo hablamos de las de tipo greco-romano, ya que existen infinidad de estos seres en otras culturas, la mayoría, debido a su relación con el mundo natural, son más antiguas incluso que los dioses que pueblan los distintos panteones. Pueden mantener relaciones con humanos, pues son mujeres jóvenes y bellas (aunque, como siempre, las relaciones se tornan complicadas y hasta funestas), pues poseen un carácter muy inestable y caprichoso. Son cambiantes, como los elementos a los que representan. Pueden vivir miles de años, y son capaces de transformarse en fuentes, árboles, ríos y hasta corrientes de aire. Según Paracelso «las ninfas se nos presentan de manera maravillosa, pero no nosotros a ellas…su mundo no está preparado para que les fuese posible llevarnos a él, pues el hombre no es sutil en su cuerpo» en resumidas cuentas, ellas pueden adaptarse a nuestro entorno, pero los humanos no pueden adaptarse al suyo por su naturaleza corpórea.

Kumiho
Es un demonio coreano de tipo necrófago. Se alimenta de corazones de cadáveres y carne muerta. Es capaz de hacerse pasar por humano, aunque como algunas criaturas anteriores mantiene rasgos animales, al igual que el Kitsune. Se alimentan de la energía vital de las personas, como íncubos y súcubos, pero puede llegar a convertirse en un verdadero humano si permanece un siglo sin causar daños. Este ser parece estar relacionado con el Ghoul árabe, pero se deja ver con más facilidad. Para expulsarlo es necesario recurrir a un exorcismo.

Cambiapieles y trotapieles
Según la mitología de los indios navajos, los Yee Naaldlooshii o cambiapieles eran indígenas cuya habilidad más reseñable era la de adoptar el aspecto de otros animales. Los mitos amerindios ya mencionaron esta habilidad, pero aún no le habían dado un nombre concreto a estos brujos, pues al principio pensaban que cualquiera podía explotar esa habilidad si practicaba lo suficiente. Sin embargo, las habilidades de los cambiapieles van aún más allá, siendo capaces de controlar la mente humana, de sondearla o dominarla de alguna forma. En una línea similar a los selkies o los hombres lobo primitivos, se dice que para cambiar de forma deben llevar la piel de aquello en lo que desean metamorfosearse, aunque otras versiones sostienen que la piel que deben arrancarse es la suya propia y que pueden hacerse pasar por personas vivas, como los Doppelgänger. 

Está claro que la obsesión por las transformaciones seguirá persiguiendo a la humanidad durante las próximas décadas. Y ¿quién sabe? Quizá la ingeniería genética solvente de una vez por todas la necesidad de convertirnos en algo diferente. Aunque diferente no tenga por qué significar…mejor.

2 comentarios:

  1. Holaa, muchas gracias por la entrada, la verdad que los cambia forma en cualquier modalidad me llaman mucho la atención, no sé qué tiene, espero leer más sobre sirenas y selkies porque son de los que me faltan novelas ja, ja, ya iré viendo si hay de los demás :D Como me gusta la mitología, pues suele ir de la mano, de todas formas me conozco a casi todos los magos de disney ja :P
    ¡Beesos! :3

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    1. ¡Hola, Yomi! Pues no sé si has oído hablar de La visita del Selkie (de Libertad Delgado). Supongo que sí, porque pulula mucho por tuiter y no hay demasiados libros sobre selkies. Yo lo leí y me lo pasé pipa. Si tienes mono de Selkies, vas a quedarte bien a gusto xd Si encuentro más libros juveniles sobre sirenas que puedan estar bien, te aviso. ¡Un abrazo!

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