lunes, 25 de marzo de 2019

ESPECIAL: Posesiones demoniacas. Parte 1.


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El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados.
 Los actos de los hombres no merecen tanto.
Jorge Luis Borges

¡Buenos días, colegas míticos! Aunque ya he realizado alguna aproximación en entradas anteriores, como en Dioses, ángeles y demonios, considero que el tema de las posesiones demoniacas es tan amplio, delicado y complejo, que merece un análisis aparte. Debido a sus tintes macabros, a su popularidad en el cine de terror, y al interés morboso que suscita en la cultura popular, tratar este tema no carece de dificultad. Pero tenía que hacerlo, ya que su relación con las invocaciones, los dioses o la magia, es demasiado evidente, y en general, su peso en las ciencias ocultas es demasiado grande como para obviarlo o ignorarlo. De manera que, como advertencia, solo diré que esta entrada es muy interesante, pero no demasiado apta para lectores aprensivos. Además, y debido a las exigencias de la propia materia, incluiré también un pequeño apartado sobre Nigromancia en la segunda parte, para aquellos que han oído campanas, y quieren saber dónde están. Como se suele decir, conocer algo a medias es peor que no saber nada. Y personalmente, me gustaría dejar claros los conceptos básicos.


TURISTAS DE OTROS PLANOS

Resultado de imagen de socratesLa teoría afirma que una inteligencia superior, ya sea un espíritu o un demonio, necesita de la ayuda de un cuerpo físico para interaccionar con nuestro plano de existencia, (al menos con cierta comodidad). A caballo entre los seres dimensionales superiores y los inferiores se pueden encontrar los íncubos y los súcubos, cuya inteligencia es menor que la de los arriba mencionados y se mueven principalmente por instinto, pero no llegan a ser tan simples como las larvas. Estas últimas se dedican al parasitismo, y estarían en el escalafón más bajo de la «cadena alimentaria del otro mundo». Mientras que las larvas se pueden alimentar del aura de una persona, las inteligencias superiores van más allá y llegan a introducirse, literalmente, dentro de un recipiente físico (que puede ser animado, como en el caso de los humanos o el de los animales, o inanimado: desde edificios a objetos de distinta índole, que, según la creencia popular, pueden ser también utilizados también como prisiones improvisadas mediante distintos procedimientos y rituales).
Cuando esto se produce, pueden ocurrir dos cosas. Que se desarrolle una especie de mutualismo entre el huésped y la inteligencia (beneficiándose de la compañía y el conocimiento mutuos), como le ocurrió, según se dice, a Sócrates con su daimon; o que esta relación se convierta en algo abusivo (situación que puede producirse tanto por parte de la inteligencia hacia el huésped, como a la inversa, cuando la inteligencia es esclavizada en nuestro plano, en contra de su voluntad).
Resultado de imagen de casa encantadaDe manera que existen distintos niveles y tipos de posesiones, que también requieren de distintas acciones por parte de aquellos que quieran realizar los exorcismos.






FASES DE UNA POSESIÓN DEMONIACA
Las etapas y los niveles de una posesión son variados y muchos de ellos son conocidos desde antiguo. Algunos casos comparten muchas similitudes con enfermedades y trastornos mentales, pero en las posesiones de verdad, existen síntomas tan extraños que ni siquiera los científicos más avezados han conseguido aportar una explicación creíble.
Las fases, a rasgos generales, serían cinco y las posesiones pueden ser tanto grupales (cuando varios entes o espíritus se disputan el mismo cuerpo y acaban compartiéndolo) o individuales:

La manifestación: La inteligencia muestra interés por un individuo concreto, debido a sus características personales (y aquí se puede aplicar la máxima de «para gustos, los colores»). En sí, es raro que muestren interés en humanos, pero puede pasar. Y también es necesario señalar que no siempre son entidades malignas, sino que puede tratarse de seres de planos elevados (las que llaman presencias angélicas o benévolas) pero me voy a centrar solo en los seres del bajo astral, porque son los que más preocupan a la gente. 
Resultado de imagen de ouijaGeneralmente son más vulnerables aquellas personas con la autoestima baja, aquellos que padecen enfermedades terminales (debido a que se encuentran más cerca de la línea que separa la vida de la muerte) o son hipersensibles (personas que por alguna razón son más perceptivas que las demás a los estímulos provenientes de otros planos, categoría en la que también podrían encajar psíquicos y médiums si no están bien entrenados). En ocasiones, la fuerza mental y física de una persona puede llegar a ser irrelevante, si ha invitado al ente sin darse cuenta o ha entrado en contacto con algún objeto parasitado que hace las veces de «enlace» hacia esa entidad. Esto puede suceder también con la Ouija, pues sirve para abrir una puerta hacia los planos inferiores y carece de filtros.


La infestación: Si la relación sigue evolucionando, se llega a la etapa de infestación. En esta fase, el ente comienza a manipular a la víctima, haciendo que se comporte según sus deseos. Al mismo tiempo, intentan aislarlo de los demás, y tratan de ganarse su confianza con un aspecto inofensivo (en este sentido podría considerarse incluso una técnica de caza, debido a que utilizan señuelos). A muchos les gusta tomar la forma de niños, de mujeres y hombres agradables, comprensivos o atractivos, o de parientes fallecidos por los que la víctima sentía mucho aprecio. Saben que si toman la forma de «un hijo de Adán» serán mejor recibidos y que muy poca gente es capaz de percibir su verdadero aspecto. Después, empiezan a difamar a todos los familiares y amigos de la víctima, haciéndole ver que no la quieren de verdad o que hacen o dicen cosas a sus espaldas. Esto genera mucha energía negativa, que, convenientemente, será aprovechada por el espíritu o demonio para incrementar su fuerza. De ahí que poco a poco su presencia se haga cada vez más evidente y lo puedan percibir personas del entorno. 
Resultado de imagen de friendSe pueden escuchar voces, golpes, pasos, se ven sombras en los pasillos, las puertas y los grifos se abren y se cierran solos, aparecen manchas extrañas en las paredes, surgen olores nauseabundos de origen indefinido…aquí entra en juego la potencia y la creatividad del ente implicado. Y también su paciencia, porque algunos tampoco pierden el tiempo y saltan a la fase tres.


La opresión
Aquí el demonio ya no se anda con rodeos. Cuando la persona está dominada emocionalmente, empieza a tomar control de sus actos. Y la víctima lo nota, por lo que su miedo es aún mayor. La persona se da cuenta de que ha caído en una trampa, pero ya es tarde y necesitará ayuda externa para liberarse. 
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De ahí la importancia de la fase previa, ya que, si está solo, nadie podrá echarle una mano. Este comportamiento se asemeja al de un tiburón, cuando empuja a su presa lejos de sus competidores para poder comérsela más tarde con tranquilidad. La persona empezará a deprimirse, a desesperarse y su fuerza de voluntad será menor.




La posesión
Esta es la última fase. La más reconocible, y al mismo tiempo, la menos aceptada por parte de los escépticos. El demonio ha tomado control total del cuerpo de su víctima y, en resumidas cuentas, hace y dice lo que le viene en gana. Puede emitir voces sobrehumanas, amenazar al personal, mentir, morder, pegar palizas, revelar verdades incómodas de aquellos que lo rodean, levitar, o hacer levitar a otros y no precisamente por las buenas, comer como un cerdo (los manjares que estimulan su apetito no serían muy apreciados por un gourmet), desde insectos a carne cruda, y en general cualquier fuente de proteínas (esto parece ser importante para ellos, ya que poseer a su víctima o incluso permanecer mucho tiempo fuera de su plano astral implica un gran derroche de energía). De hecho, son conscientes de que tienen un tiempo limitado, y deben darse prisa. 
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A veces su control es errático y necesitan descansar, por lo que la víctima poseída tiene momentos de lucidez. Sin embargo, este hecho hace que muchos hayan tomado esta clase de comportamiento como algún tipo de psicosis o de esquizofrenia.

Entre los síntomas más comunes, según el padre Canales, se pueden citar los siguientes: la piel adquiere un color muy oscuro o violáceo, y el cuerpo en general, al estar sometido a más presión interna, se hincha. Los ojos se hunden, la piel está como apretada y se pueden detener las funciones corporales normales, los fluidos etc. También tienen sensaciones como pinchazos y mordiscos internos, temblores incontrolables, ardores y muchos tipos de dolencias diferentes llevadas al extremo. Otros sienten el estómago revuelto, lo que les provoca náuseas, (y pueden expulsar objetos de todo tipo) la temperatura de su cuerpo es muy elevada o muy baja, y no pueden ingerir alimentos. 
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Las medicinas normales no tienen ningún efecto sobre ellos y se vuelven impotentes, o al contrario, su apetito sexual se dispara. Si bien algunas de estas afecciones se consideran simplemente consecuencias de un estado de histeria, hablar lenguas antiguas, disponer de conocimientos poco comunes sobre el pasado o sobre el futuro, o sobre lo que hay más allá de nuestro plano de existencia, puede ser un indicio claro de que se trata de una posesión en toda regla.

La destrucción
Esta es la última fase de la posesión. La víctima controlada por el espíritu no soporta la presión y al final muere, de forma natural o mediante el suicidio, de forma que el ente puede obtener su alma para beneficio propio. Sobre qué hacen con ella hay distintas teorías, pero es muy posible que la engulla, la asimile o somatice para aumentar su energía espiritual. En otras ocasiones, parece que la decisión de tomar un cuerpo viene motivada por otras causas, como escapar de otras entidades que tienen asuntos personales con ellos (parece que las jerarquías tienen sus manías, igual que los gánsters). 
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Y se han dado casos de espíritus que actuaban coaccionados por orden de terceros (ya sea un demonio superior o un brujo). Algunos han llegado a confesar que no hacen eso por gusto y que están de esa guisa en contra de su voluntad. En estos casos, por increíble que pueda parecer, no solo parecen tener muy poco interés en su víctima, sino que realizan frecuentes escapadas cuando «el jefe no los vigila». Lo que llamaríamos absentismo laboral en toda regla. Y sugiere que podrían tener hasta sistemas «franquiciados» en los que unos demonios trabajan en beneficio de otros. 
Vamos, que ni en el otro plano se libran del capitalismo.



LAS POSESIONES EN OTRAS ÉPOCAS Y CULTURAS

La creencia en lo sobrenatural se remonta a la prehistoria, y posiblemente a épocas pretéritas en las que los humanos todavía tenían rabo. De esto también se puede deducir que los exorcismos, de los que hablaré más adelante, sobre todo los de tipo cristiano, son como las aspirinas. Muy modernos, sí, pero antes utilizaban otros que funcionaban igual de bien o mejor.
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Por increíble que pueda parecer, las costumbres en este sector no han variado en exceso desde la época sumeria. En Mesopotamia creían que los demonios eran los causantes de las enfermedades, y aunque tenían médicos, recurrían a sacerdotes llamados Ashipu, que jerárquicamente se encontraban por encima de los Baru o simples adivinos. Estos estaban capacitados para realizar exorcismos y se consideraban a sí mismos la clase más antigua de adivinos-sacerdotes, procedentes de Eridu. La perfección física era uno de los requisitos principales para ser un Ashipu (vamos, que debían de ser tan guapos que les dolía la cara) y poseer la piel clara o no muy terrosa era también de vital importancia, pues se creía que el monarca que les había otorgado su don era Emmeduranki, y él tenía esas características físicas. Eran, por lo tanto, una suerte de chamanes cultos, diferentes a los de muchas tribus de distintas regiones, pero similares en líneas generales.
Por otro lado, las prácticas para atrapar y expulsar a los malos espíritus eran habituales y (lo siguen siendo) en distintas partes del globo. En algunas tribus aisladas, todavía realizan rituales en los que se atrapa a estos seres en montículos de paja, por ejemplo, y después se les prende fuego. Curiosamente, en el documental donde se grabó esta práctica, los montículos empezaron a moverse y se levantaron varios centímetros del suelo, a pesar de que, en su interior, en apariencia, no había nada.

Los egipcios disponían de un repertorio interesante de exorcismos destinados a distintas categorías de espíritus. Algunos de ellos se pueden encontrar en textos médicos, pues para ellos la magia y la medicina seguían siendo inseparables y debían acompañar la ayuda física de la espiritual. Así nos han llegado fragmentos como el que sigue, y que aparece en el Papiro de Leyden:
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¡Oh, demonio aparecido que te alojas en el vientre de (inserte aquí nombre de la persona afectada), oh tú, cuyo padre es llamado el que abate las cabezas, cuyo nombre es Muerte, cuyo nombre es varón de la Muerte, cuyo nombre es Maldito para la eternidad!

Y ejemplos como este también se pueden encontrar en el Papiro Ebers, uno de los más antiguos tratados médicos de los egipcios. La importancia de estas plegarias era tal, que de no seguirlas al pie de la letra, el médico podía ser ejecutado por negligencia. 
También se pueden encontrar algunas plegarias relacionadas con estas prácticas en el Libro de los Muertos, aunque estas oraciones se utilizaban más para alejar a los malos espíritus en el camino hacia el Más allá:
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¡Detente, Rerek! ¡Atrás, demonio de cabeza de serpiente! ¡Mira, ahí tienes a Shu y a Keb que cortan tu camino! ¡No te muevas! ¡Quieto donde estás! Pues te alimentas de ratas, que Ra abomina, y mordisqueas los huesos del gato podrido.

¡Mira, Shu! ¡He aquí Djiedú! ¡Mira Djiedú! ¡He aquí a Shu! Uno y otro están en posesión de la corona de Hathor y sus cuidados están consagrados a Osiris. He aquí a dos demonios que se acercan, dispuestos a devorarme…Pero sin que el demonio Sek-Sek lo advierta, paso entre ellos….

Resultado de imagen de pitiaEsta relación entre magia y medicina siguió siendo habitual en Grecia y Roma, y tal y como mencioné en la entrada sobre los Oráculos de la antigüedad las pitias podían recibir en su interior la presencia del dios, a modo de médiums, induciendo su cuerpo a una especie de posesión voluntaria durante un determinado período de tiempo. De la Antigua Roma, también resulta interesante el caso de una joven poseída que fue llevada a juicio. En dicha reunión se le pidió al ente que explicara la situación. El demonio dijo que no estaba poseyendo a la chica por voluntad propia, si no que un senador que pretendía a la joven, al ser rechazado, había recurrido a un hechicero y lo había obligado a introducirse en el cuerpo de la joven como venganza.

Con la llegada del cristianismo, sobre todo durante sus primeros años, también se produjeron algunos casos sonados. La reutilización por parte de los cristianos de algunos santuarios que antes habían sido utilizados por los sacerdotes politeístas, provocó situaciones tan inquietantes como la que sigue:
Mientras estaban celebrando la misa en uno de esos antiguos templos, un niño se adelantó y empezó a hablar en griego, diciendo que, para purificar el santuario, debía ser quemado y reconstruido. Todos se quedaron con la boca abierta y cuando le llamaron la atención, le preguntaron por qué había dicho una cosa así, y además en griego. El niño parecía ser el primer sorprendido y decía que no sabía de qué le hablaban. La madre insistía en que su hijo no sabía griego y no entendía qué había sucedido.
El hecho de que el niño utilizara el griego es bastante revelador. Popularmente se lo consideraba la lengua de los dioses, debido a que tiene unos tres milenios de desarrollo y por tanto, se trata de uno de los idiomas con una tradición de uso más larga. Las enseñanzas cristianas también solían transmitirse en griego, que era un idioma culto y la gente de a pie no lo entendía, tal y como ocurriría más adelante con el latín.
¿Fue el niño poseído por algún ángel? Hay quien cree que sí.

Resultado de imagen de zeus esculturaAntes del cristianismo, por tanto, las técnicas para expulsar demonios también fueron necesarias, pero los cristianos insistían en que los exorcismos anteriores se servían solo de la magia y no eran ni lícitos ni eficaces, y que solo el exorcismo mediante la oración, sobre todo si era de tipo monoteísta, era correcto. Y si, además, se oraba a Dios, todavía mejor. Los cristianos olvidaron incluso por qué llamaban Dios a Dios (la palabra procede de Zeus en caso genitivo, y Zeus era el dios supremo del panteón griego). No obstante, la imagen de Dios respondía más a la figura del Yahvé de los judíos, que exigía una total y completa veneración. De modo que es otro ejemplo de la fusión de conceptos de la que se sirvieron los cristianos para atraerse adeptos.
También cabe preguntarse, ¿por qué se utilizaron los exorcismos antiguos durante milenios si no eran útiles? ¿Por qué los expertos se servían de las mismas fórmulas generación tras generación y se molestaban en estudiarlas durante años si no eran eficaces? Está claro. Porque en realidad, sí funcionaban. Y, además, eran muchísimo más rápidos y efectivos. El método cristiano, por desgracia, puede eternizarse y llegar a prolongarse durante meses. Habrá que preguntarse también, por qué algunos sacerdotes han tenido que servirse de exorcismos en el nombre de María y no en el de Dios o en el de Jesús para conseguir buenos resultados. ¿Quizá porque la virgen María está basada en todas las diosas madre anteriores, como Astarté, Belili, Hera o Frigg? A estas diosas se las llamaba «grandes Señoras» y en muchas culturas tenían más poder incluso que sus esposos.
Resultado de imagen de astarté De modo que resulta cuanto menos curioso que, para expulsar a unos demonios y salvar la vida de la víctima, los sacerdotes cristianos debieran servirse de otros. Eso no es lo que yo llamaría jugar limpio, y desde luego, va en contra de las enseñanzas de Roma. De nuevo, acordaos de la jerarquía de la que ya he hablado. Los cristianos se empeñaron en reducir la figura de los antiguos dioses a la de simples daimones, pero su existencia y su poder no podían ser negados tampoco, lo que complicaba las cosas.

Quizás importa más lo que el daimon cree, y a quien obedece, que lo que cree el sacerdote. Vosotros hacéis caso al jefe de vuestra empresa, no al de una empresa que no es la vuestra. Pues en el caso de los demonios, parece los tiros van más en esa dirección. Además, existen tan pocos vestigios de los exorcismos antiguos, que su destrucción sistemática por parte de los cristianos resulta evidente. No les gustaba que les hicieran la competencia. Lo que sí sabemos es que se utilizaban productos apotropaicos, como la sal o el aceite, la salvia y otras hierbas similares, junto con el agua bendita. Y, como siempre, todo se reducía a obligar al ente a revelar su verdadero nombre, de forma que esto permitiera ejercer control sobre él. (Tal y como hacen los magos, los nigromantes y los iniciados en las artes místicas).

Tampoco está muy claro por qué es necesaria la aprobación inicial por parte de Roma, si el exorcista está capacitado para realizar la tarea. Pero, como siempre, la burocracia parece haberse cebado con estas prácticas, tal y como sucede en otros sectores, como en el ámbito de la Justicia, o en el de la atención médica. Hasta cierto punto, la aprobación de un exorcismo no difiere mucho del procedimiento seguido en nuestro sistema de seguridad social. Y sí, en ocasiones la gente se muere antes si quiera de entrevistarse con el especialista.

Pues en los exorcismos, a veces, ocurre lo mismo. Y en la siguiente entrada, os hablaré de los casos más famosos y más recientes y de cómo acabaron las víctimas de dichas posesiones demoniacas.

2 comentarios:

  1. hola! que interesante siempre todo lo que compartes, es absolutamente fantastico las cosas que realizaban, peores que los demonios! gracias, un placer visitar tu blog, abrazosbuhos.

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    1. ¡Hola! Al principio tenía mis dudas sobre si publicar o no una entrada sobre este tema (ya sabes, hay mucha gente hipocondríaca) pero es tan interesante que no me he podido resistir. Todavía queda mucha tela que cortar (pensaba hacer solo una entrada y me di cuenta de que me daba tranquilamente para dos). Así que en la siguiente ya me meteré de lleno en casos que la gente conoce por las películas, y un pequeño apartado sobre nigromancia, porque tiene cierta relación y es un tema infinitamente más bonito de lo que la gente piensa. ¡Gracias por pasarte! Supongo que ya va siendo hora de que haga la blogo-vuelta para ver qué habéis estado haciendo :) ¡Hasta pronto!

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