sábado, 28 de septiembre de 2019

ESPECIAL: Objetos mágicos, reliquias sagradas, artículos hechizados y embrujados. Parte 1


Resultado de imagen de perseo y la gorgona



Tan solo dime una cosa, ¿Quién es en este reino la más hermosa?

Reina Grimhilde a su espejo mágico (Blancanieves)


Los humanos, quizás por una sensación de vulnerabilidad innata, siempre han tenido por costumbre atribuir capacidades mágicas y milagrosas a ciertos objetos,  a personas, o a ciertas prácticas. La necesidad de control, de protección, o el deseo de aumentar nuestro poder e influencia social, son cosas que siempre hemos tenido en común con nuestros antepasados. En la actualidad esta idea sigue presente tanto en la ficción como en la vida cotidiana, y no solo afecta a aquellos que creen en la magia, o se consideran personas religiosas. Los que no creen en Dios, o en los milagros, creen en el poder del dinero, o idolatran a personas de carne y hueso a quienes consideran poco menos que dioses vivos. Otros sacralizan el estudio de la Ciencia, obviando los errores humanos, y creen que pueden superar todas las barreras naturales gracias al estudio, y que no hay nada fuera de su alcance. 


Otros están convencidos de que la tecnología les dará el poder y el control que ansían, y lo llenan todo de dispositivos que pretenden emular las capacidades divinas, o depositan todas sus esperanzas higiénicas en la eficacia de un Roomba. 
Y por último, están aquellos cuyo objetivo principal en la vida es alcanzar influencia social y una gran fama y viven únicamente a través de las RRSS. Cualquier opción es válida para disfrutar de esa sensación ilusoria de poder y seguridad que tanto necesitan los humanos para no sentirse como simples granos de arena en una playa de proporciones cósmicas.
La creencia en lo sobrenatural sigue siendo algo inherente a nuestra especie. Pero también nos lleva a hacernos preguntas un tanto complejas:

 ¿Qué es un objeto mágico? ¿Y en qué se diferencia de una reliquia divina o sagrada? ¿Qué diferencia existe entre un acto de magia y un milagro? ¿Existen artículos embrujados? Y ¿en qué se diferencian de los que están simplemente «hechizados»? ¿Qué tienen que ver los dioses y los demonios con estas creencias? ¿Cuál es la función de los talismanes? ¿Cuál es la relación entre magia y naturaleza?
A lo largo de este Especial intentaré responder a algunas de estas cuestiones.

Estos objetos, además, también pueden ser clasificados en reales (algunos de los cuales se exhiben en los museos), semi-legendarios, o legendarios, pero las divisiones no están claras, porque es posible que algunos sean reales pero aún no se hayan encontrado, o hayan sido destruidos, razón por la que me centraré en otro tipo de cuestiones más relevantes.

 Objeto mágico vs reliquia sagrada
Para responder a esta pregunta, es necesario hacer una distinción entre magia y gracia divina, que aunque puedan parecer similares, realmente no es lo mismo. En el Antiguo testamento, la palabra que hacía referencia la gracia de Dios era «hen» o «hesed» y se entendía que era un regalo de Dios a una persona, que podía concretarse en un bien material, (a veces también la podía recibir la propia persona, pero esto era menos común). 
En resumen, se trata de un don gratuito o una especie de recompensa. Esto tampoco es exclusivo de Yahvé, sino que en época pre-cristiana, antes de que los dioses antiguos fueran reducidos a simples ángeles o demonios, también podían entregar este tipo de objetos a alguien que, por sus cualidades personales, les hubiera caído en gracia. La magia, por otro lado, es un arte oculto que permite a los humanos superar las leyes naturales sirviéndose de la ayuda de seres que están a medio camino entre lo terrenal y lo espiritual. La importancia de las palabras mágicas se remonta a los inicios de la escritura, ya que se creía que si una palabra contenía un significado, también podía ser portadora de magia.

La división entre magia y religión al principio era muy difusa, y los propios sacerdotes fueron considerados magos antes de que la magia se convirtiera en una actividad odiosa a los ojos de los dioses, y perdiera prestigio (algo que ocurrió cuando ciertas prácticas se popularizaron entre los profanos y se desligaron de sus funciones religiosas). Por lo tanto, se pueden hacer una serie de distinciones básicas, para diferenciar a la gracia divina, o los milagros, de las actividades meramente mágicas:

           1. La gracia divina o el milagro proceden de Dios. La magia, de seres inferiores a Dios.
           2. El milagro es permanente, la magia, en cambio, puede deshacerse.
           3. La gracia divina solo se puede utilizar para una buena obra o para cumplir el deseo de Dios.
          4. La magia, aunque puede utilizarse para el bien, también puede ser utilizada para actividades deshonestas y egoístas.
         5. Y la más importante de todas: la gracia divina es un regalo y solo pueden poseerla personas dignas. La magia siempre tiene un precio, (a veces demasiado alto) y cualquiera puede servirse de ella, sea cual fuere su carácter, origen, habilidades, u objetivos. Por lo tanto, no existe peligro alguno en utilizar la gracia divina. La magia, por el contrario, puede ser peligrosa o letal para aquel que decida servirse de ella.

Breve selección de las reliquias divinas  y objetos mágicos más célebres de la Historia, desde la antigüedad pre-cristiana hasta la actualidad.

EUROPA DEL SUR Y EL MEDITERRÁNEO. GRECIA Y ROMA.

Las armas y posesiones personales de los dioses.

El escudo de Atenea, la égida
Antes le pertenecía a su padre, Zeus. Posteriormente se la entregaron a Perseo, que se sirvió de ella para derrotar a la Gorgona. En principio se la ha tratado como si fuera un escudo, aunque hay otras versiones en las que la representan como una coraza. Su significado es ambivalente y solo significa «defensa o protección», por lo tanto, podría ser casi cualquier cosa. La representación de la cabeza de la Gorgona debió de incluirse después de la hazaña de Perseo.




La espada de Marte/Ares ¿La legendaria Excálibur? Una leyenda mucho más antigua.

Muchas espadas, que para bien o para mal acabaron en manos de grandes conquistadores, como Atila, han sido consideradas la «espada del dios de la guerra» y es difícil separar la realidad de la ficción. Sus poseedores pensaban que con ella jamás perderían una batalla. Se cree que la legendaria Excálibur estaba inspirada en la Espada de Marte, (o incluso que era la espada de Marte) y se piensa que pasó por varias manos: Perseo, Atila, Julio César o el mismísimo Rey Arturo.



El casco de Hades

¿Por qué nadie puede ver a la muerte? Porque lleva un casco que la hace invisible. Los cíclopes, después de que los Olímpicos derrotaran a la generación anterior, la de los Titanes, les hicieron una serie de regalos a los tres dioses más importantes del nuevo panteón: A Zeus, le otorgaron el rayo, a Hades, el casco de invisibilidad y a Poseidón, su tridente. Después, no sabemos muy bien cómo, el casco de Hades acabó en manos de unas ninfas, que a su vez se lo prestaron a Perseo para que pudiera cumplir su misión, pero no sabemos si el héroe llegó a devolvérselo.


Las sandalias aladas de Hermes y su caduceo

No se sabe si las sandalias de Hermes realmente tenían alas (parece que fueron una invención posterior que hacía referencia a su velocidad), pero se cree que le ayudaban a trasladarse de un lado a otro en tiempo récord para entregar sus mensajes. Seguramente estas sandalias se convirtieron en la fuente de inspiración de Las botas de Siete leguas que aparecen en el cuento de Pulgarcito. El caduceo, o vara de heraldo también es otro atributo mágico de Hermes, al igual que de otros dioses. No obstante, este era especial, ya que se lo regaló Apolo, a cambio de su siringa. Y su representación se ha asociado tanto a la vara de Esculapio, el dios de la medicina, como a la copa de Higía. Las serpientes y las alas fueron un aditivo de algunos artistas, que fueron añadiéndole detalles con el tiempo. Las sandalias también acabaron en manos de Perseo. (Desde luego, está claro quién era el niño bonito de los dioses).

El tridente de Poseidón

El tridente era un instrumento habitual de los pescadores, y la horca es también otra herramienta habitual en el campo. A muchos también les resulta familiar porque los reciarios se servían de él durante los combates de gladiadores y es algo habitual en las series y películas históricas. Al tridente, por lo tanto, le han atribuido multitud de significados dependiendo de la religión predominante. Sorprendentemente, el dios hindú Shiva también tenía uno, y al Diablo se lo representa también con un tridente.


El cinturón de Afrodita, el arma de seducción suprema
 La seducción, bien utilizada, también puede ser un arma. Muchas mujeres han recurrido a sus encantos para atravesar situaciones complicadas y salir victoriosas. Pero, como dijo Napoleón, cuando tienes poder, solo quieres más y más…y eso debió de sucederle a Afrodita, que a pesar de ser la diosa del amor, parecía tener ciertas dudas sobre sus capacidades, y recibió de su esposo Hefesto un cinturón (también llamado Cesto) que la hacía aún más irresistible. No creo que Hefesto se detuviera a pensar en las consecuencias, pero ya sabemos que este hombre era un buenazo. Trabajaba muchísimo, realizaba verdaderas maravillas artesanales, y a pesar de todo, sus compañeros divinos se reían de él por su aspecto. La vida no es justa ni si quiera para los dioses.
Las humanas también eran muy aficionadas a utilizar cinturones (algunos cumplían la función del corsé, de forma que elevaban los senos y estilizaba sus figuras) algo que volvía locos a hombres a dioses por igual.

El trono mágico de Hera, los peligros del poder  
Casi todos los dioses mayores tenían tronos, pero el de Hera era sin duda uno de los más impresionantes. Era de marfil y oro y Hefesto lo había decorado con preciosos relieves naturales. Sin embargo, con el tiempo, se le añadió un atributo muy poco alentador. Si alguien que no fuera Hera se sentaba sobre su trono, se quedaría atrapado. Este trono podría encajar más en el listado de objetos embrujados, pero como lo fabricó un dios, lo he mantenido en esta lista. El poder es un arma como cualquier otra, pero es un arma de doble filo. Esta historia nos recuerda que si obtienes el poder por medios ilícitos, puedes sufrir las consecuencias de tu ambición.

El Harpé, la espada de Cronos
El Harpé tenía la forma de una hoz o de una espada curvada. Esto se debe a la relación de Cronos, el dios del tiempo, con la agricultura. Los campesinos necesitaban conocer muy bien los ciclos y  las estaciones para saber cuándo debían sembrar y cuándo cosechar, o qué momentos eran propicios para la siembra de una serie de cultivos y no para otros.

La copa de Higía, el poder del veneno
Higía era la diosa de la sanidad. Su padre era Asclepio, el dios de la medicina. Este es el símbolo por excelencia de los farmacéuticos. Aunque a veces se lo confunde con el caduceo, su significado estaba claro. Lo mismo que te cura, en grandes dosis puede matarte. Este es uno de los principios básicos de la medicina. La copa se asocia con el cáliz sagrado (el Grial) capaz de curar a cualquiera que beba de él.



El cinturón de Hipólita
Este cinturón se lo entregó Ares, el dios de la guerra, a Hipólita, reina de las Amazonas. Este cinturón le otorgaba una gran fuerza, pero Heracles consiguió arrebatárselo, al igual que el labrys.



Resultado de imagen de cinturón de hipólita




Objetos y sustancias mágicas

La Ambrosía, el alimento de los inmortales
Resultado de imagen de la ambrosíaSe cree que la palabra ambrosía deriva de  Ambrosios «No-Mortal», pero hay quien piensa que procede del semítico «ámbar» al que se le atribuían capacidades milagrosas. Nadie sabe qué era exactamente, ni si quiera si era una bebida o una comida, o alguna clase de néctar. Pero los dioses se alimentaban exclusivamente de esta sustancia. Su sangre (el icor) también estaba compuesta en parte de ambrosía y es venenosa para los mortales. 

El anillo mágico de Giges
No se sabe si ya existía alguna referencia a este anillo anterior a los relatos de Platón. Pero según sus palabras, un pastor llamado Giges encontró un cadáver dentro de un caballo de bronce. El muerto llevaba puesto un anillo, y Giges se lo quitó. Al girarlo, se volvía invisible, y no tardó mucho en utilizarlo para seducir a la reina, asesinar al rey y usurpar el reino. El tema de los anillos mágicos, no obstante, es muy recurrente y casi todos sirven para lograr propósitos oscuros.

El Argos, la embarcación profética de los argonautas
El barco fue construido con madera de árboles procedentes del Oráculo de Dódona, por lo que se le atribuyen capacidades proféticas. En este sentido vuelven a tener peso las propiedades mágicas de la naturaleza, algo que forma parte de las creencias de aquellos tiempos y que influirá también en la fabricación de otros objetos mágicos. Por otro lado, resulta interesante también porque gracias a esta capacidad, el Argos fue el primer barco con sistemas de navegación avanzados, y demuestra el deseo de los navegantes de idear aparatos que les ayudaran a realizar sus viajes en condiciones de seguridad. De modo que el Argos contaba con una suerte de GPS divino.



La Jarra de Pandora
Aunque popularmente se la llama «caja», el término es incorrecto. Originalmente se trataba de una jarra o ánfora que contenía todos los males del mundo. Pandora, una mujer que había sido creada por los mismos dioses, la abrió y así se cumplió la venganza de Zeus, quedando únicamente la esperanza en su interior (de ahí la famosa frase «lo último que se pierde es la esperanza»). La figura de Pandora, aunque se la relaciona con la primera mujer y los defectos femeninos según la cultura griega, en realidad tiene más relación con la fabricación de autómatas, algo que se hizo en más de una ocasión, al menos de forma rudimentaria.

La Cornucopia o el cuerno de la abundancia
Se cree que es el cuerno de la cabra Amaltea, que amamantó a Zeus. Para compensarla por la pérdida, le otorgó poderes a su cuerno, capaces de conceder a quien lo poseyera todo cuanto deseara.


El Vellocino de Oro
No es otra cosa que la piel del carnero Crisómalo, por la que Jasón se tomó tantas molestias. Se cree que era una referencia a la riqueza de las colonias, a las minas de oro y a los métodos de extracción de este metal, aunque esto está sujeto a múltiples interpretaciones. Realmente el vellocino de oro no parece tener nada de especial, a parte de su color dorado.



El icor, la sangre de los dioses
De color dorado, también presenta un alto contenido en ambrosía. Para los mortales, el contacto con el icor es venenoso (aunque no está claro si esto es cierto, o si solo era un método de disuasión para evitar que intentaran algo contra ellos, o les robaran el alimento de la inmortalidad). Esta era una preocupación divina habitual, y por ello Zeus mató a Asclepio, ya que temía que resucitara a los humanos o los hiciera invulnerables, de forma que pudieran representar una amenaza para los dioses en el futuro.

Las manzanas del Jardín de las Hespérides
Resultado de imagen de manzana dorada

Este jardín le pertenecía a Hera, y según la leyenda, las manzanas que daban sus árboles eran doradas y proporcionaban la inmortalidad. El el oro parece ser un nutriente habituales en el caso de los dioses. La importancia de las manzanas en distintas culturas es impresionante. La manzana del árbol del conocimiento, entre los cristianos, sacó a los humanos de su estado salvaje, mientras que en la historia de las Mil y Una Noches, en la que tres príncipes buscan las maravillas más increíbles del mundo, uno de ellos encontró una manzana que podía curar todas las enfermedades. Entre los nórdicos era la diosa Idun quien poseía las manzanas de la inmortalidad. Y también eran doradas. De manera que aquí se puede apreciar claramente la influencia de unas culturas sobre las otras.

El labrys de Hipólita, reina de las Amazonas y su simbolismo LGTBI


Este hacha de doble filo, que ya se conocía desde antiguo, está presente en diversas culturas, y pertenecía a Hipólita, la reina de las amazonas. Por su evidente relación con el feminismo, ha tenido cierto peso en los movimientos LGTBI y se ha convertido en un símbolo de la lucha de estos colectivos. Su único poder, no obstante, parece ser el de legitimar el derecho a gobernar y desde que Heracles se lo arrebató a su propietaria, pasó por distintas manos (tal y como sucedió con la espada de Marte).

El líknon, la cuna multiusos
A Dionisio (el futuro Baco) lo metieron en este canastillo al nacer, llamado líknon.  Este cesto era utilizado también para labores agrícolas y se creía que servía para limpiar al bebé de las impurezas antes de su nueva vida. Esta extraña idea, aunque parece banal, está relacionada con los misterios, y tenía una significación más profunda que solo conocían unos pocos iniciados. La relación entre religión y magia en este punto es difusa, y realmente no se sabe qué poder poseía, aunque presumiblemente era el de alejar a los recién nacidos de las enfermedades o las malas influencias.

La nébrida, vestimenta ritual
Esta era otra prenda ritual que también se utilizó en los ritos dionisiacos, y que estaba fabricada con piel de ciervo. Cuando se la ponían, los participantes desataban su lado animal o la energía salvaje y bailaban con auténtico frenesí. Más o menos igual que hacen hoy en las discotecas, pero con menos ropa y más alucinógenos— para que digan que antes la gente no sabía divertirse—. El nebris se utilizó también para cultos más serios y formales, incluidos los de Eleusis, en los que se iniciaron algunos de los filósofos más célebres, como Sócrates.



El ónfalo
El «ombligo» del mundo siempre ha sido uno de esos objetos famosos, cargado de misticismo, que en una línea similar a la Kaaba islámica, se convirtió en la piedra angular del Oráculo de Apolo en Delfos. Se pensaba que ese artefacto de piedra recibía el adyton (o energía espiritual) del dios, y que la Pithia profetizaba gracias a él.



La vara de Esculapio
Esta vara tenía el poder de resucitar a los muertos. Sin embargo, a Hades, el dios del Inframundo no le hacía mucha gracia que Asclepio fuera resucitando difuntos por ahí, de modo que su hermano Zeus le retiró esa capacidad a la vara y el poder de este artefacto se limitó, desde entonces, a la curación de todas las enfermedades. En el ámbito judeo-cristiano, Moisés se sirvió de dicho artefacto para curar a aquellos que habían sido mordidos por serpientes. 
Esto resulta curioso, porque daría a entender que la vara de Asclepio podría haber acabado en manos de Moisés.



No hay comentarios:

Publicar un comentario