viernes, 22 de mayo de 2020

Reliquias sagradas del ámbito judeo-cristiano


 RELIQUIAS SAGRADAS DEL ÁMBITO JUDEO-CRISTIANO



Si existe una religión en la que los objetos sagrados tienen un peso evidente (y actual), esa es la cristiana, donde las reliquias proliferaron como consecuencia de la necesidad de atraer peregrinos (y dinero) a distintos enclaves de la cristiandad. Muchas de las reliquias sagradas cristianas tienen precedentes antiguos y algunas están presentes en el Antiguo Testamento, por lo que también son sagradas para los judíos.

Espada Ardiente

Esta espada aparece el Génesis, y se dice que Dios se la entregó a unos querubines para que protegieran el árbol de la vida de los descendientes de Adán y Eva, de forma que estos no pudieran hacerse inmortales. Este apunte resulta curioso, ya que, si el fruto de dicho árbol otorgaba la inmortalidad, Adán y Eva todavía seguirían vivos. 


También resulta interesante el paralelismo entre el árbol del Bien y del Mal que aparece en la Biblia y los manzanos del jardín de las Hespérides (mitología griega), o las manzanas de la juventud de Idún, (mitología nórdica), o incluso,  la manzana de la vida que aparece en la historia del príncipe Ahmed y el hada Pari Banu, en las Mil y Una Noches). En realidad, en las versiones originales, no se dice que el fruto fuera una manzana. Se trata de una equivocación (o algo que se hizo de forma deliberada, no podría jurarlo) que se produjo durante la traducción de la versión hebrea de la Biblia a la versión latina, la Vulgata. 

El término «mal»  se tradujo como «malum» en latín vulgar, en el que la misma palabra significaba «malo» y «manzana» al mismo tiempo. A esto se unieron las historias de la mitología clásica, y el fruto del árbol de la vida pasó a ser, a todos los efectos, una manzana. Y las numerosas representaciones artísticas, sobre todo renacentistas, hicieron el resto.

El Arca de la Alianza

De esta se ha hablado hasta el hartazgo. Junto con otras reliquias mencionadas más abajo, ya comenté algo al respecto en la entrada Dioses, reyes y semidioses (parte 1).
El Arca de la Alianza guardaba semejanza con las de tipo egipcio, pero muchas de las anécdotas referidas sobre ella son inventadas. Las primeras historias sobre el Arca estaban cargadas de un potente significado filosófico, conocido por muy pocos, y esto llevó a importantes confusiones. 

Es necesario conocer los entresijos del sincretismo entre las religiones egipcia, griega e israelita para comprender de verdad lo que era el Arca de la Alianza, igual que ocurre, por ejemplo con las Tablas de la Ley, que tampoco tenían diez mandamientos por capricho. El 10, según la secta Pitagórica, es el número más importante, el tetractys, que simbolizaba el plan cósmico, la llave de la Creación. 
La Cábala judía, bebió, en cierta medida, de la doctrina pitagórica, y es imposible comprender el verdadero significado religioso y filosófico del Antiguo Testamento o de la propia doctrina judía sin estos conocimientos, que muchos, por ignorancia, consideran oscuros y malignos.

En cuanto al aspecto terrenal, el Arca de la Alianza, no era más que un cofre que se utilizaba para guardar las tablas de la ley, y que al mismo tiempo servía como «estación de radio celestial». Solo el Sumo Sacerdote tenía derecho a entrar en la estancia del Templo donde guardaban el Arca para poder hablar con Dios.
El poder destructivo del Arca era asombroso y los filisteos tuvieron la desgracia de comprobarlo de primera mano cuando la robaron.
Actualmente se desconoce su paradero (aunque existen sospechas de que la custodian en una iglesia de Etiopía).

El báculo de Moisés

Mencionado en la misma entrada que el Arca de la Alianza, realizaré un breve resumen del tema. Se dice que Dios le entregó este cayado a Moisés para que pudiera obrar sus prodigios frente al Faraón. En Egipto, la palabra que se utilizaba para Bastón y Magia era prácticamente la misma (heka), con una leve diferencia en la pronunciación. Después del Éxodo, la Biblia deja de mencionar el báculo de Moisés. 

No sabemos si se perdió, si dejó de funcionar, si lo aceptó su sucesor, o si alguien se lo llevó, pero si de verdad estaba hecho de madera es poco probable que haya llegado hasta nuestros días.

El Santo prepucio

Según la tradición, todos los bebés judíos deben ser circuncidados a los 8 días de nacidos. Y Jesús no fue una excepción. El interés en esta reliquia, no obstante, surgió a posteriori, como es comprensible (pues Jesús no se hizo célebre de la noche a la mañana) y se escribieron varias historias apócrifas, que hablaban de qué se había hecho con dicho prepucio, y cómo se había conservado. 

Muchas iglesias de Europa afirmaron poseer dicha reliquia, y aunque parezca ridículo, se ha teorizado mucho sobre si el prepucio ascendió con Jesús a los Cielos o si se quedó en la tierra, como único resto físico del mesías. Aun así, tratándose de un resto orgánico, es poco probable que se haya conservado, incluso si alguien tuvo a bien guardarlo.

La lanza del Destino

También conocida como la lanza sagrada,  fue el arma que utilizó el soldado romano Longinos, según un texto apócrifo, para atravesar las costillas de Jesús y así comprobar si ya había fallecido. Como es de esperar, muchos presumen de poseer dicha reliquia, y como ocurría con la Espada de Marte, se decía que aquellos que la poseyeran jamás perderían una batalla. Hitler utilizó una de estas presuntas lanzas en sus mitines, fiel a su sentido del espectáculo. Ejemplos de lanzas mágicas también los encontramos en el folklore irlandés, y en ocasiones se da por hecho que cualquier lanza con propiedades milagrosas es la lanza de Longinos. 
Se trata de una reliquia bastante popular en la actualidad, y ha aparecido en televisión, libros y teorías de la conspiración.

El santo Grial

En teoría, se trata del cáliz que Jesús utilizó durante la Última Cena. La mayor parte de la información que poseemos actualmente se atribuye a textos medievales, por lo que no existe certeza sobre su paradero, más allá de las leyendas. Hay varios países que afirman estar en posesión del Santo Grial, entre ellos España y Reino Unido. En honor a la verdad, la palabra Grial no hace tanto referencia a un cáliz, sino más bien a una escudilla llamada «gradalis» que se utilizaba para presentar la comida a los invitados. 

Dicha palabra sufrió cambios al ser traducida de unas lenguas a otras, y fue perdiendo el significado original, pasando a convertirse en el «sang gréal» durante el período bajomedieval, lo que se interpretó como la sangre de Cristo, o sus descendientes (algo que no comparten los estudiosos, pero sí quienes sostienen que detrás de este objeto hay una interpretación esotérica). 

Hollywood le ha atribuido poderes sobrenaturales, pero en ningún lugar se menciona realmente cuál es el poder del cáliz, a pesar de que muchos han perdido la vida intentando encontrarlo. Desde mi punto de vista, y a un nivel más bien religioso, se puede decir que el Grial es la búsqueda del perdón divino o la redención, que debe ser perseguida a lo largo de toda una vida, y muchos, por desgracia, mueren antes de alcanzarlo.

El anillo de Salomón

Aunque se lo considera un objeto mágico, es más bien una reliquia divina. De esta joya ya he hablado en la entrada Dioses, reyes y semidioses parte 2 y es, posiblemente, la más codiciada del mundo. Su poder para doblegar a los demonios (los djinn, en un sentido estricto) convertiría a su portador casi en un dios viviente, por lo que ha sido el objeto de deseo de magos y reyes durante siglos. Se dice que este anillo perteneció a Adán, y cuando este fue expulsado del paraíso, pasó a manos del ángel Gabriel, quien milenios más tarde, se lo regalaría al Rey Salomón.

De este anillo hay bastantes descripciones, pero se cuenta que lleva inscrito el verdadero nombre de Yahvé y una estrella de cinco o seis puntas, la mayor protección contra cualquier entidad maléfica y símbolo de sabiduría en las tres grandes religiones. Dependiendo de los autores, el significado de ambas estrellas varía. Esta clase de símbolos encierran un significado tanto espiritual como alquímico y numerosos científicos, filósofos y alquimistas de renombre intentaron averiguar si había otros secretos detrás de estas figuras. Según otras versiones, este anillo estaba fabricado con azufre rojo y llevaba en su interior un pedazo de raíz de mandrágora.

Cuando Salomón murió, según la leyenda, lo enterraron con el anillo. Su cuerpo estaría en lo que llaman la Isla de los Siete Mares (Andamán), aunque nadie ha encontrado su sepultura.

La espada Durandarte

Esta espada perteneció al famoso guerrero Roldán, sobrino de Carlomagno. La espada guardaba un diente de San Pedro, la sangre de San Basilio, los cabellos de San Dionisio y el manto de Santa María (aunque no sé muy bien cómo integraron todas estas reliquias en la espada). 

De cualquier manera, se dice que la era tan poderosa y estaba tan afilada que rivalizaba con la legendaria Excálibur, y que Roldán prefirió tirarla a un río, como sir Bedivere (véase el paralelismo) antes de permitir que cayera en manos de los vascones. Algunos creen que ese río en realidad era el lago de Carucedo, cerca del Bierzo.

La sábana Santa o Sudario de Turín


Es un sudario de lino que muestra las marcas típicas de alguien que ha sido crucificado, en este caso, se cree que se trata de Jesucristo. El sudario mide 436 cm × 113 cm y lo custodian en la capilla de la Sábana Santa de Turín.

 Se han llevado a cabo investigaciones y debates sobre esta reliquia, aunque es muy posible que el sudario pertenezca a la época medieval (algo que corroboraron tres laboratorios y que se corresponde también con las primeras pruebas escritas de su existencia). Los que sostienen que es más antiguo, insisten en que los investigadores tomaron la parte de la sábana que había sido restituida durante el medievo después de que parte del sudario se quemara durante un incendio.

Huesos de santos

Los huesos de los santos eran también reliquias habituales (aunque en algunos casos, dichos santos hubieran necesitado más de 28 cuerpos para suplir tal cantidad de huesos sagrados). Los vendían en mercadillos, o los exhibían en distintas iglesias para atraer a los peregrinos. Esta costumbre, no obstante, es anterior al cristianismo, y mucho antes de la aparición de esta religión, ya se veneraban los restos mortales de héroes, profetas, semidioses y fundadores míticos en distintos templos, santuarios y tumbas de diferentes partes del mundo.

Además, sobre todo en años recientes, se han analizado muchos de estos huesos y en la mayoría de los casos, no solo no pertenecen a la época adecuada, sino que tampoco se corresponde la edad, el sexo, ni ya puestos, la especie.

Fragmentos de la Santa Cruz

La importancia de estas reliquias es comparable a la del sudario de Turín. Los fragmentos de la Vera Cruz, o la Cruz donde Jesús fue crucificado, llegaron a ser tan codiciados, que siguieron una dinámica similar a la de los huesos de los Santos. Hay tantos, que si los apiláramos, podríamos llenar un camión cisterna. 

Si a esto añadimos el hecho de que la madera, salvo en casos excepcionales, no se conserva bien, es evidente que la mayoría de estos presuntos fragmentos de la Cruz son falsos. Y aunque encontraran algunos que datasen de la época adecuada, podrían haber pertenecido a cualquier cruz, pues era un castigo habitual y no se diferenciarían de cualquier fragmento de madera corriente.

El maná, alimento sagrado

Según la Biblia, es el alimento que Dios les envió a los esclavos israelitas recién liberados para que pudieran sobrevivir a su travesía en el desierto. Ignorando temas polémicos sobre si Éxodo fue real o no, me centraré en el propio maná. 

Se cree que era una especie de «pan», pero más bien era unas semillas blanquecinas, que una vez molidas y cocinadas, adquirían el sabor de aquello que deseabas comer (lo que me parece fabuloso, todo hay que decirlo). Lo recogían por las noches y por las mañanas, antes de que se derritiera.

Muchos han teorizado sobre si en realidad era la resina de un árbol llamado tamarisco, típico de la región del Sinaí, que era muy apreciada, y que en pleno siglo XX recibía el nombre de man es-imma (maná celestial). Otros creen que quizás es el fruto del árbol del pan, pero no hay consenso al respecto.

En resumen, hay muchas más reliquias y lugares sagrados aparte de los mencionados, pero estos son, en general, los más relevantes, pues todavía siguen ocupando un lugar importante en la cultura popular y se sigue hablando y debatiendo sobre ellos y sobre sus presuntos poderes milagrosos en numerosos programas de televisión, y aparecen en videojuegos, libros y películas.